Hace unos días, en las páginas de la prensa leonesa, se rendía homenaje a un deportista de la ciudad fallecido hace ya varios años que consiguió que el germen de la actividad deportiva diera fruto en colegios y clubes deportivos de León.
Una vieja fotografía en blanco y negro ilustraba la crónica periodística en la que aparecía el protagonista ataviado con el reconocible uniforme de la OJE, organización juvenil española,en la que al parecer desarrolló muchas de sus actividades.
Rápidamente, el autor, se apresuró a puntualizar que en esa organización no tuvo un ‘perfil político’. Quizás para que nadie anidara la tentación de encasillarle como franquista.
Está de moda el adjetivo.Ciertos sectores independentistas tachan a toda organización o estamento con cierta trayectoria de franquista por el mero hecho de haber sido coetáneo del viejo general. En la ciudad de Ponferrada se mantiene una agria polémica por la conveniencia o no de mantener en cierta estancia municipallos retratos de alcaldes que ocuparon el cargo en los años de la dictadura.
Se tiende a utilizar el término para desacreditar a personas, instituciones o incluso creaciones artísticas. Cómo si se pudiera elegir la época en la que nacemos a nuestra conveniencia.
Tengo que confesarlo. Con ese prisma yo también tendría que ser considerado franquista ya que mis primeros cinco años de vida coincidieron con los últimos años de Franco. Otra cuestión sería evaluar la trascendencia política o ideológica que mis trastadas o travesuras tuvieran en el entorno político de la ciudad o del país.
Sería bueno que dejáramos de atacar a unos y otros por su hipotético pasado; seguramente el trabajo de muchos representantes, políticos, dinamizadores o deportistasrealizado en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta fue vital para que la Transición Española pudiera tener lugar.
Seguro que el protagonista del artículo desarrolló su labor defomento del deporte en aquellos años sin comulgar con todos y cada uno de los principios del movimiento nacional; al igual que los alcaldes bercianos estuvieron seguramente más preocupados por la calidad del abastecimiento de aguas o por las normas del mercado de abastos que por las deliberaciones del consejo del reino.
Muchos vivimos durante el franquismo, sí, pero eso no significa que fuéramos protagonistas del régimen dictatorial.
Simplemente, las personas siguieron trabajando por el bien común, escribiendo novelas o poesías, y ganándose el jornal para procurar el bienestar de sus familias.
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