Jorge Valle

‘A una isla de ti’

19/07/2026
 Actualizado a 19/07/2026
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‘Durante mucho tiempo, las realidades queer permanecieron expulsadas de la gran pantalla. Cuando aparecían, lo hacían casi siempre en las periferias del relato, reducidas a personajes secundarios cuya trama quedaba definida exclusivamente por su orientación sexual o a protagonistas condenados a escribir biografías imposibles, marcadas por la culpa, el rechazo o la tragedia. En los últimos años, sin embargo, el cine ha reivindicado, con razón, el derecho de las historias queer a la ligereza, al humor y a la felicidad. Porque el cine funciona como espejo de la realidad, pero también como anticipación de aquello que la realidad todavía no es. Debe denunciar la violencia, el desprecio y la marginación que siguen sufriendo muchas personas LGTBIQA+, pero también imaginar futuros más habitables, donde el amor y la identidad de cada uno no estén necesariamente asociados al sufrimiento.

En esa segunda tradición —que encuentra en la serie ‘Heartstopper’ (2022-2026) uno de sus ejemplos más populares— se inscribe ‘A una isla de ti’, una comedia romántica dirigida por Alexis Morante que reúne todos los ingredientes del género, aunque no consiga siempre mezclarlos con originalidad: secundarios irresistibles que roban cada escena en la que aparecen, gags cómicos de eficacia desigual y un escenario idílico —la isla de Gran Canaria— que invita a hacer las maletas y abandonarse a sus playas, sus verbenas populares, sus noches cálidas bajo las estrellas y sus cuerpos bronceados por el sol. Todo ello sirve como escenario para uno de esos amores de verano que parecen destinados a terminar en septiembre, aunque a veces puedan desafiar al calendario. Harry, chef en Londres, viaja con su mejor amiga Yaiza a Canarias para tratar de olvidar a su exnovio, con quien iba a casarse hasta que descubrió que le era infiel. Allí, perdido, con el corazón roto, conoce a Iván, un atractivo pescador apasionado de la cocina que, además, es el padre de Yaiza. Lo que comienza entonces como unas vacaciones para cerrar una herida del pasado termina convirtiéndose en una oportunidad para disfrutar del presente, reinventarse lejos del dolor y construir algo nuevo, quizás de la mano de otra persona.

La película despliega con naturalidad todos los mecanismos propios del género: la atracción creciente entre los protagonistas, los inevitables malentendidos, las dudas sentimentales y una sucesión de obstáculos que retrasan el desenlace sin poner nunca verdaderamente en peligro la posibilidad de un final feliz. Porque ‘A una isla de ti’ nunca pretende convertir el conflicto en tragedia, tampoco reinventar la comedia romántica ni subvertir sus códigos. Al contrario, los abraza con absoluta naturalidad para demostrar que los romances queer también pueden habitar ese territorio tradicionalmente reservado a las parejas heterosexuales. Todo es cálido, liviano y despreocupado en esta historia, como una de esas largas noches de verano junto al mar que uno desearía prolongar indefinidamente.
 

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