Acaba de celebrarse en la ciudad una nueva edición del Encuentro Internacional de la Seguridad de la Información (Enise), el evento anual más relevante para León, al margen de fiestas y celebraciones vacacionales varias. Como es habitual en este tipo de reuniones profesionales, el ciudadano de a pie apenas percibe la trascendencia de un foro que se ha convertido en el mayor encuentro mundial en español en materia de ciberseguridad.
Con el Enise, León vuelve a figurar un año más en los círculos internacionales de un sector estratégico que atiende todo lo que tiene que ver con los ciberataques, la protección de datos o la seguridad en las redes tecnológicas de comunicación. Los datos son elocuentes: Más de 3.000 asistentes, 11 delegaciones extranjeras, 187 ponentes internacionales, 168 empresas expositoras en un ámbito que facturó el último año mil millones de euros en España. Ha venido hasta el presidente Sánchez.
León acoge un acontecimiento de esta envergadura gracias al Instituto Nacional de Ciberseguridad, ese curioso edificio del barrio de La Lastra al que un gran número de ciudadanos sólo conoce de oídas, pese a los esfuerzos que sus responsables (Félix Barrio) realizan constantemente para convertirlo en lugar de encuentro de personas y colectivos.
Tal y como se ha puesto de manifiesto en el 19Enise, la ciberseguridad debe resolver dos problemas de cara al futuro: la escasez de profesionales debidamente formados y la de mujeres en el sector. Si las entidades públicas locales trabajaran unidas a medio y largo plazo, León podría convertirse en cantera laboral del Incibe, un centro de profesionales altamente cualificados y, por tanto, dignamente pagados.
Y como en León siempre hay un pero, estos días hemos podido ver frente al Palacio de Exposiciones protestas de la Coordinadora No a la Guerra, No a la OTAN… No a una de las contadas posibilidades de futuro en León.