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Operación visera 1 / Escila y Caribdis

Operación visera 1 / Escila y Caribdis

OPINIóN IR

03/07/2022 A A
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Operación visera 1 / Escila y Caribdis
Ni una obra, ni un atasco en todo el viaje, ni un contratiempo, que parece un milagro, y nos teníamos que topar con este, con todos estos bichos alrededor a solo dos kilómetros, y casi se ve el pueblo desde aquí. ‘Cagoenla’. Y mira que podría ir por el arcén, el muy cansino, que tiene campo para aburrir, pero no, por la puñetera carretera, en todo el medio, no vaya a ser que le pise la finca a alguno. O a lo mejor lo hace porque es su pueblo y va por donde le da la gana. O solo por joder, que nos ha visto desde lejos, en la paramera, y ha dicho, voy a putear al de la capital, que viene con el cochazo a vacilarnos, le planto la manada en medio –¿o se dice rebaño?– y a ver qué pasa. Hosti, si encima tiene cabras también, y vaya cuernacos, que me rayan la carrocería y la tenemos. Bajo y a ver qué pasa. Aunque cualquiera pita aquí que se monta una estampida o lo que sea que hagan las ovejas y me vuelcan el vehículo. Míralas, cara de lelas, cagándose por todas partes, lo dejan todo hecho unos zorros, yo que había lavado el coche para venir al pueblo, aquí no dura nada limpio. Ya tengo ganas de irme y no hemos llegado…

Anda, Josemari con las ovejas. Qué majo. Me acuerdo de chaval que ya quería ser pastor y aquí está, de pastor. Eso es tenerlo claro desde pequeño, no como este mío, que anda todo el día a salto de mata, cabreado y atacado de los nervios, que le traigo al pueblo y a disgusto lo tengo, rabiando antes de llegar, mira cómo agarra el volante, creerá que nos van a volcar unas ovejitas. A ver al llegar cómo me lo monto, que me tengo que escapar con las amigas fijo, ya está bien de hacer comidas y camas; no se lo merecen. Menos la pequeña, claro. Bueno y el bobo este de atrás, que está con el pavo…

Qué pibón, mírala, y ni caso, que la llevo dados veinte likes o más y nada. ¿Y ahora quién me quiere? Anda, Borjita, el mamonazo, que si jugamos una. Este no sabe que estoy sin red, que aquí en el pueblo no hay ni gota de wifi, esto es la selva, viven como animales. Voy a tener que conectarme con los datos y apenas me quedan… ¿Y ahora por qué nos paramos? Jodó, las ovejas, vaya mogollón, y qué juntas van las capullas. Imagina una bomba de racimo camuflada, atada a la tripa de una, bum y adiós la tropa entera y los del coche, o sea, nosotros… Perfecto, no hay manera de detectarlo, como para meterse a buscar. Se lo voy a decir a Pablete, va a flipar con esto, para ponerlo en el Assassins. Igual pagan por la idea. Voy a comentarlo en el grupo a ver…

– ¡Mira, mamá, ovejas! ¡Y un corderito! Mira qué mono, con lanitas colgando, metidito entre las ovejas, míralo, qué ganas de cogerlo y darle mimos. ¿Nos dejarán meterlo en el coche? Lo llevamos hasta el pueblo y luego se lo devolvemos, te lo prometo. ¿Nos dejas, papá, se lo puedo preguntar?

Siseo de ventanilla: «Oyeee, ¿qué pasa, te apartas o no?» Claxon: ¡¡¡piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!
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