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Ónega: "Como León no hay nada, que lo sepáis"

Ónega: "Como León no hay nada, que lo sepáis"

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Susana Martín | 23/02/2018 A A
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Ónega: "Como León no hay nada, que lo sepáis"
Diputación El veterano periodista recibe el homenaje de los leoneses y el título de Hijo Adoptivo de la provincia
Una gran jornada repleta de emociones. Para Fernando Ónega, este 23-F, el 23 de febrero de 2018, será sin duda uno de los días más inolvidables de su vida. El día en que a este escribidor de Lugo le hicieron también paisano de León.

Tal y como acordaron los seis grupos políticos de la Diputación en un pleno de noviembre, el veterano periodista Fernando Ónega ha sido nombrado este viernes Hijo Adoptivo de León, un reconocimiento que ha estado repleto de cariño y muchas emociones.

Arropado por su mujer, sus hijos, nietos y yerno, Fernando Ónega firmó en el libro de honor del Palacio de los Guzmanes, donde estuvo la Corporación provincial y el alcalde de León.

Con el fino humor que le caracteriza, Ónega volvió a escribir uno de sus textos más brillantes, relatando cómo había contraído una especie de enfermedad llamada “leonesitis” que le había llevado de consulta médica en consulta médica… hasta llegar a un cura Pero el gran acto de agradecimiento a Ónega por su continua exaltación de las excelencias leonesas a través de su trabajo como periodista tuvo lugar en Botines, donde la Diputación organizó un gran acto para entregar al periodista la distinción de Hijo Adoptivo de la provincia.

Al presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, le faltaban palabras para agradecer a Ónega su labor de difusión sincera de las maravillas de León. «Es un orgullo compartido por todos los presentes, por el conjunto de leoneses, saber que tenemos un nuevo paisano entre nosotros que siente León desde el corazón», dijo Majo, «un ilustre gallego de Mosteiro (Lugo) que expresa con emoción su simpatía por todo lo leonés y que escribe magistrales cartas en las que cuenta con finura y pasión lo mucho y bello que ofrece nuestra siempre querida tierra de León».

Tras recibir el diploma que le acredita como ‘leonés’, la insignia de oro de León y un surtido gigante de los Productos de León que tan enamorado tienen a Ónega, los asistentes al acto escucharon un audio con algunos de los preciosos textos en que el periodista cuenta el porqué de su enamoramiento de León.

[»Te quiero León por vecindad, y por los gozos que me has dado y los gozos que me reservas... Es que no eres una provincia, ni una autonomía (porque no te dejaron), ni siquiera un reino... Eres una pasada, León...»]

Emocionado, llegó el turno de la intervención del periodista, que con el fino humor que le caracteriza había vuelto a escribir para la ocasión uno de sus textos más brillantes, relatando con mucha sorna cómo había contraído una especie de enfermedad llamada ‘leonesitis’ que le había llevado de consulta médica en consulta médica. «Ay. Dios ha muerto. Marx ha muerto. Y yo mismo no me encuentro nada bien, así que me pasé la semana de médicos al saber que venía a León. No sé si tenía vértigo,  miedo escénico o acojone», contó. «El urólogo me dijo que igual era eso, acojone, pero que él no me tocaba ahí», bromeó el periodista, que relató que fue después el psicólogo quien hizo el diagnóstico: ‘leonesitis crónica’.

El divertido periplo médico que fue detallando Ónega terminó en su visita a un cura, que le explicó que «tanto amor por León igual no sólo era vicio sino que, si a veces me hacía perder el sentido, sobre todo cuando pienso que ahora León es capital gastronómica, se trataría entonces de un pecado mortal».

Ónega, que presumió de que ahora lucirá una «doble nacionalidad», le recordó a su familia que cuando ahora les pregunten de dónde es él, tendrán que contestar con un gallego «depende».

"Cuánto orgullo siento"


Como buen cronista político, tampoco faltaron en la intervención de Ónega las referencias a la actualidad política, siempre desde el humor: «León tuvo 23 reyes y no reclama la independencia».

Se ganó las risas y las sonrisas del público un Fernando Ónega que se despidió con un hasta pronto repleto de palabras de agradecimiento hacia la que ya es, también, su tierra. «Que dios os lo pague, hermanos».

Para cerrar el acto, que terminó con un brindis con vino de León en la planta de abajo del espectacular inmueble de Gaudí, los aplausos encendidos de un público entregado a un hombre ‘medio de Lugo, medio leonés’ que desde hace décadas cuenta como pocos el brillo de cada rincón de la provincia leonesa («Como León no hay nada, que lo sepáis», insistió este viernes).

Un maestro.

También en el Consistorio: «Me siento recibido como un rey»


También el Ayuntamiento de León quiso rendir homenaje a Fernando Ónega «con un pequeño acto cargado de sentimiento». Desde el Consistorio organizaron una especie de ‘acto paralelo’ al gran acto que la Diputación lleva meses organizando.

A las 10:30 de la mañana, la Corporación municipal (¿dónde estaban los ediles socialistas?) recibió al periodista en el viejo Consistorio de San Marcelo, en un acto que el alcalde Silván presidió junto al presidente de la Diputación.

Miro a mi familia y a lo mejor no lo hice todo mal en esta vida... Sólo me sale una palabra: infinitas gracias «Eres el mejor embajador de León y de los leoneses», le dijo el regidor al periodista, «como ha quedado reflejado en las trece cartas que has dedicado a León en 12 años».

Silván destacó de Ónega su «saber hacer y su profesionalidad» y le recordó que «León te está profundamente agradecido». Con un guiño a la etapa en que el de Lugo fue jefe de prensa de Adolfo Suárez, Silván terminó su intervención: «Prometemos y podemos prometer que esta es y será siempre tu ciudad», le dijo.

Y Ónega le devolvió los piropos señalando que estos días ha visto a Silván muy retratado en la prensa local y nacional. «Está usted muy en alza, no sé qué dirá Feijóo de esto», bromeó.

«Siento emoción y alegría a raudales, estáis consiguiendo emocionarme», reconoció Ónega, a quien muy de cerca arropaba buena parte de su familia.

Para su mujer, sus hijos, nietos y yerno fueron algunas de las palabras de agradecimiento de Ónega. «Miro a mi familia y pienso que a lo mejor no lo hice todo mal en esta vida», dijo emocionado, «me siento tratado como un rey». «Sólo una palabra me sale del alma... infinitas gracias», dijo el periodista. «Yo no soy más que un campesino de Lugo que degeneró en escribidor, eso es todo».

Después, Ónega hizo un repaso por las excelencias de León, «el auténtico ministerio del tiempo». «Dice el alcalde que León está de moda... ¡pero cómo no va a estarlo!».


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