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"Nosotros hartos y Virgilio bajo la nieve"

"Nosotros hartos y Virgilio bajo la nieve"

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Los equipos de búsqueda del trabajador desaparecido siguen incansables pero los vecinos de la comarca se quejan de que faltan medios. | Seda Asturias Ampliar imagen Los equipos de búsqueda del trabajador desaparecido siguen incansables pero los vecinos de la comarca se quejan de que faltan medios. | Seda Asturias
Fulgencio Fernández | 24/01/2021 A A
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"Nosotros hartos y Virgilio bajo la nieve"
Historia de la semana En La Braña siguen muy de cerca la tragedia del alud de San Isidro y hay indignación por no llegar el rescate del operario atrapado
«Es muy duro ver llegar al bar al hijo y al nieto de Virgilio, calados y exhaustos, en busca de calor y tratando de secar, toman un café y agua, comer tratando de recobrar fuerzas para seguir la búsqueda; llevan ya muchos días buscando, sin descanso, acompañados de algunos amigos: ellos son los que nunca descansan». Así habla el dueño y algunos clientes del bar de La Braña, en la vertiente asturiana del Puerto de San Isidro y donde, de alguna manera, se ha establecido el cuartel general de las operaciones para rescatar a Virgilio García, el operario de la fresadora que fue atrapado por un alud en San Isidro junto a su compañero César Fernández, que fue hallado muerto hace 22 días.

La prensa asturiana recoge las muestras de indignación de los vecinos de la comarca, que además conocían al operario desaparecido, ovetense de 61 años, pues llevaba 15 años trabajando por la zona. Y es que el lunes, cuenta La Voz de Asturias, se personó el Greim tras encontrar un rastro de sangre, y pronto aparecieron varios políticos y tras descartar que fuera del operario volvieron a desaparecer todos. «Ahora vuelven a estar en la búsqueda sólo 7 bomberos; el guía canino, con un perro que no es el adecuado, puesto que el que es capaz de detectar cadáveres sigue en la perrera de Madrid; algunos trabajadores de carreteras, compañeros del desparecido; y el hijo de Virgilio acompañado por su hijo».

Álvaro González explica en un artículo de opinión su sensación personal: «Con una sensación de abandono absoluto y hartos de falsas promesas, palabras de trileros más que de políticos; de reuniones inútiles; de comidas que fructifican en nada; de que no se haga caso a los estudios y palabras de los expertos... porque nadie tiene que jugarse la vida en San Isidro».

Todo lo acrecienta ver al hijo y al nieto de Virgilio García, del que recuerda Fernando, dueño del Hotel de La Braña, «conocía perfectamente su trabajo y era muy bueno en él, llevaba trabajando aquí unos 15 años, el día antes de la tragedia hablé con él; César, sin embargo, llevaba tan solo unos días».
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