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Nohelia Alfonso: "La tradición oral lo es todo en mi escritura"

Nohelia Alfonso: "La tradición oral lo es todo en mi escritura"

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La joven escritora leonesa Nohelia Alfonso Sáez. Ampliar imagen La joven escritora leonesa Nohelia Alfonso Sáez.
Mercedes G. Rojo | 10/12/2020 A A
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Nohelia Alfonso: "La tradición oral lo es todo en mi escritura"
Literatura La joven autora roblana se ha alzado con el Premio de Narrativa ‘Camilo José Cela’ que otorga la Diputación de Guadalajara por su novela ‘Amar a la bestia’ actualmente en fase de edición
Las letras leonesas vuelven a estar de enhorabuena y es que la joven escritora, Nohelia Alfonso Sáez, ha conseguido el Premio de Narrativa ‘Camilo José Cela’ 2020, entregado por la Diputación de Guadalajara. Miembro fundadora del colectivo #Plataforma, y roblana como la escritora Josefina Aldecoa, hoy ejerce como profesora de Literatura en tierras asturianas. La novela premiada, ‘Amar a la bestia’, es la tercera de sus obras en recibir un importante premio, aunque lleve cosechando éxitos desde bien jovencita. Hablamos con ella al respecto de la misma.

– ¿Qué te supone como escritora recibir un premio tan prestigioso como éste? ¿Son una carga los premios acumulados a la hora de escribir o más bien un acicate para superarse?
– Es un reconocimiento muy grande a mi obra y una especie de consolidación de mi pequeña trayectoria como escritora, estoy muy feliz, todavía asimilando el galardón. Yo me tomo los premios como oportunidades para darme a conocer y como pequeños escalones que una va subiendo poco a poco, sin saber muy bien qué hay en el piso superior, pero con deseo de seguir ascendiendo. Así que más que una carga, en mi caso, es una motivación enorme, como una señal de que se está en el buen camino.

– ‘Amar a la bestia’ es tu tercera obra galardonada. Con anterioridad lo fue ‘Alas de musgo’, en 2018, con el Premio Asturias Joven de Narrativa y aún antes, en 2007, el Concurso de Novela Corta Cersa Ateneo, de la Universidad de León, por ‘El mercado de las almas’. ¿Qué queda en ésta última novela de la escritora de aquella primera?
– Pues supongo que lo esencial permanece (el gusto por lo oscuro, esa primera persona que adolece del auto análisis pero que cede la voz a otros, el interés por los finales sorpresivos, las protagonistas femeninas fuertes…), pero hay tantísima diferencia entre la niña que escribió ‘El mercado de las almas’ y la mujer que dio forma a ‘Amar a la bestia’… Imagino que la mayor distinción es la madurez narrativa, pero también el ser mucho más consciente de lo que se escribe, del significado y la trascendencia de esas letras. Ahora siento una «responsabilidad» que antes no sentía.

– En algunos de los relatos de ‘Alas de musgo’, así como en otros, muestras una cierta impronta de la tradición oral ¿hasta qué punto el hecho de ser de La Robla y relacionarte con personas muy vinculadas a esa tradición han influido para convertirte en escritora y en tu estilo?
– La tradición oral lo es todo en mi escritura. Estoy segura de que si mi madre, mi padre y mis abuelos no me hubieran contado tantísimos cuentos e historias de niña, yo hoy no sería escritora. Y claro, entre ‘Caperucita’ y ‘Los tres cerditos’ se colaban el trasgu, la raposa, el lobo, la mina, historias de mis antepasados (como el relato ‘Faño’, de ‘Alas de musgo’, basado en mi bisabuelo, o como en el cuento ‘Las gadañas’ que figura en ‘Artistas de León al rescate de Concha Espina’, donde aparece mi tatarabuela Eudosia), de la Guerra Civil, y de personajes del Valle de Gordón (de nuevo esas ‘Gadañas’, entre otros que aparecerán en otros volúmenes). Y por la parte andaluza, de mis abuelos maternos, todo estaba lleno de aventuras en la Sierra de Cazorla, de personajes fascinantes como La Tragantía, de anécdotas de la posguerra y el hambre… De manera que la tradición oral y la tierra influyen y mucho, pero no solo a la hora de haber cogido un bolígrafo y un papel, sino también a la hora de contar, pues intento reflejar a veces la forma de hablar de mis abuelos paternos, de mi zona (lo que se ve muy bien en ‘Faño’ o en ‘Galerías’, de ‘Alas de musgo’), y no puedo evitar plasmar la oralidad en mis historias largas, donde siempre hay algún personaje que narra otras historias dentro de la historia principal, como veréis en ‘Amar a la bestia’. Aquí, los leoneses y especialmente los roblanos, reconocerán algunos escenarios «camuflados».

– Los personajes femeninos que pueblan tu narrativa suelen gozar de una gran fuerza. ¿Ocurre también esto en esta última novela? ¿A qué es debido?
– En ella vais a encontrar la historia de tres mujeres de una fortaleza abismal: Mica, la protagonista, su madre, Malena, y su abuela Marcela. Pero además son muy importantes las voces de otras dos mujeres que forman parte de la vida de Mica, todas ellas mujeres que han tenido que luchar y mucho contra la época que les tocó vivir, lidiando con circunstancias muy duras de sus vidas. Quizá se deba a los modelos que yo he tenido desde niña, mujeres de una valentía extraordinaria a las que en muchos casos se les privó de su voz. Tuvieron que callar muchas veces, y por eso en mi literatura son protagonistas y nadie las silencia.

– ¿Qué destacarías de ‘Amar a la bestia’ para animarnos a leerla? ¿Qué tipo de público lector buscas o te gustaría para la misma? ¿Estará disponible pronto?
– Que es el puzle de recuerdos que una amnésica va montando poco a poco, reconstruyendo su historia y la de su familia, recién despertada de un coma en la España de la crisis. Uno no sabe lo importante que es conocer quién es hasta que descubre que lo ignora, y Mica va reelaborando su identidad a base de indagar en secretos del pasado que nadie parece querer remover, tropezando también con la historia de su madre y de su abuela. No busco ningún lector ideal, pero aquellos a los que les guste la intriga podrán disfrutarla especialmente, y la música tiene un peso importante que también deleitará a los amantes del rock, sobre todo (cinco de sus dieciocho capítulos se titulan como canciones). Espero que podáis leerla muy pronto, aún está en proceso de edición.

– Mientras tanto, un pajarito nos ha contado que muy pronto tendremos por fin entre las manos una reedición de ‘El mercado de las almas’. Han pasado 13 años de que ganaras aquel premio ¿por qué esta reedición ahora?
– La editorial que publicó la primera edición cerró hace algunos años, y el libro dejó de estar disponible. Pero a raíz de la publicación de ‘Alas de musgo’, mucha gente se mostró interesada en adquirirlo, especialmente mis alumnos, a quienes llevo la novela a clase para acercarlos a la literatura desde el lado de los que la escriben, en este caso, una niña de quince años, como ellos, con quien pueden sentirse identificados y romper estereotipos acerca de los escritores. Ellos mismos podrían escribir si quisieran, y esta es una de mis estrategias de animación a la lectura. La demanda hizo que me planteara reeditarlo, y Mariposa Ediciones se prestó de inmediato a incluir ‘El mercado de las almas’ en su colección Mután para jóvenes autores. Muy prontito estará disponible también, ilustrada por Cris Ramos. Estoy muy pero que muy ilusionada.

– Llevas destacando desde tus inicios en el mundo de la narrativa, aunque también has hecho incursiones en poesía, teatro… ¿qué hace que sea la narrativa tu mundo literario preferido?
– Puede que yo sea muy prosaica, jajaja. Supongo que necesito contar, que uno a veces cuenta por escrito lo que no puede contar de forma natural, y la poesía me encorseta demasiado. También me gusta escribirla, y se puede decir mucho en verso, pero la comodidad de la narración, que forma parte de mí desde muy niña, hace que siempre regrese a ella. Los que me conocen saben que soy una persona tímida, y que a veces me presto poco a la conversación, soy más de escuchar, aunque cuando me siento cómoda y se me da la oportunidad, también me guste hablar. Pero sobre el papel digo todo lo que callo en la vida real, en el papel no hay mordazas ni físicas ni ideológicas, sobre el papel puedo recorregir, repensar, borrar… y eso no ocurre en el día a día. Frecuentemente, las personas de mi entorno me ponen en compromisos de oradora, pues entienden que quien escribe, debe por fuerza ser un hacha hablando, y no tiene nada que ver, aunque profesionalmente pase mucho tiempo hablando para otros. Si escribo, es quizá porque muchas veces tuve que callar. Y encontré mi voz en la literatura. Además, como decían los romanos, «verba volant, scripta manent».

– ¿Alguna fuente que destacar de la que te alimentes especialmente?
– Por supuesto que una bebe de la savia de otros narradores, fundamentalmente cuentistas, pero también novelistas, aunque por mi trabajo y por el estudio de las oposiciones no pueda leer lo que quiero, y esté supeditada a los clásicos y a la novela juvenil con mayor frecuencia. Sin embargo, ya comenté en otra ocasión que mis fetiches literarios son Lorca, Juan Rulfo, Poe, Cortázar, José María Merino, Patricia Esteban Erlés, Roald Dahl, que le debo mucho a la novela gótica y al terror, al realismo mágico, y a la tradición oral. Pero he de decir que el cine también influye notablemente en la manera de enfocar algunos aspectos, pues de forma irremediable estamos bombardeados por San Mass Media, y yo soy muy «seriófila». La música me ha inspirado narraciones enteras, una canción puede desencadenar toda una historia, como el ‘Piannisimo’ de ‘Alas de musgo’. Y por descontado, la realidad es muy sugestiva, aunque lo que una escriba no sea autobiogáfico. Mis alumnos me preguntan mucho: «Profe, ¿esto te pasó a ti?». La respuesta siempre es no, y en cierta manera, sí. Es literatura, ficción, con pinceladas de aquí y de allá, un cóctel de informaciones transmutadas. Pero lo dicho, para realidades, las noticias o los diarios. Y ni siquiera.

– Por último, no eres una autora que se prodigue demasiado aunque al mismo tiempo llevas ya más de media vida escribiendo, pues tu primera novela fue muy temprana. ¿Algún consejo para la gente que se lanza al mundo de las letras, especialmente para los más jóvenes?
– A mí me habría gustado que me dijeran que siguiera escribiendo, como sea, cuando sea, digan lo que digan. Lee mucho y escribirás mucho. No busques reconocimiento, escribe para ti, aunque desees que te lean, porque si te satisfaces primero a ti mismo, satisfarás a los demás. No te obsesiones con la calidad, con el elitismo, con las metas. Escribe. Supérate. Aprende. Si fracasas, sigue escribiendo. La clave es entender que es una carrera de resistencia y no quedar por el camino, aceptar los bloqueos, los «no vuelvo a escribir una sola línea», los «no vas a vivir de escribir cuentecitos», los «no mola lo que haces», los «fulanito tiene 847845 seguidores». Escribe. Escribe. Escribe. No te escondas, no tengas miedo a mostrar lo que haces, preséntate a concursos, apúntate a talleres, reúnete con más gente que escriba, busca quién te publique, pero no a cualquier precio.
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