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Nocheincertidumbre

Nocheincertidumbre

OPINIóN IR

24/12/2020 A A
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Nocheincertidumbre
Hoy es el día. Durante semanas ha sido uno de los temas recurrentes y que ha estado presente en innumerables conversaciones familiares. Nunca antes los políticos y la comunidad médica y científica habían dirigido sus esfuerzos a decirnos lo que debíamos hacer durante la noche de hoy y en días venideros, en los que nos enfrentamos a una maratón de fechas con alta carga emocional. Después de muchos debates internos con uno mismo y con los familiares cercanos, ya hemos tomado una decisión y sabemos cómo vamos a celebrar Nochebuena, que en muchos casos, estoy seguro, diferirá mucho de cómo queríamos celebrarla.

En el camino que nos ha traído hasta aquí hemos sido testigos de giros de volante continuos y de amenazas veladas de los que conducen nuestro futuro. Hay que agradecerles al menos que se hayan atrevido a limitar el aforo del salón de las casas de España, lo que para muchos será recibido con la misma ilusión que si les hubiera tocado el Gordo, ya que así evitarán contacto directo con el listo de su cuñado o con la suegra de colmillo afilado. Eso sí, también debemos darles las gracias por la broma que hicieron con los allegados. Creo que no entendimos el mensaje, nos lo tomamos en serio cuando ellos lo único que querían era provocar debates humorísticos que nos hicieran olvidar la tragedia en la que estamos inmersos. Para que luego digan que no vale de nada el comité de expertos.

Lo más fácil para todos hubiera sido que quienes deben tomar las decisiones hubieran ejercido sus obligaciones en el más estricto sentido de la expresión y no dejar en la responsabilidad individual de cada uno lo que va a hacer durante estas Navidades. Digo esto porque una observación empírica de lo sucedido en los últimos meses nos demuestra el pequeño porcentaje que de este tipo de responsabilidad atesoramos los moradores del país llamado España. Por lo tanto, las culpas de lo que previsiblemente sucederá tras las Navidades deberán repartirse a partes iguales entre los que debieron tomar medidas antipopulares y no lo hicieron y los que aprovechando esa negligencia serán incapaces de demostrar que no están al mismo nivel ético y moral que ellos.

Ojalá las previsiones de ciertos especialistas no se cumplan y los únicos regalos que recibamos a inicios de 2021 sean los de los Reyes Magos, aunque existe una gran probabilidad de que tras despedirse Gaspar, Melchor y Baltasar, nos llegue un regalo de remitente desconocido y en el que al abrirlo veamos únicamente una serie de números desordenados, que con el paso de los días irán ordenándose ellos solos y nos irán diciendo la cifra de contagios y de fallecidos provocados por la irresponsabilidad de unos y de otros.

Llevamos meses viviendo en una incertidumbre demoledora y hoy por la noche y en los próximos días la carga viral de ésta aumentará alarmantemente. A las decenas de miles de muertos que se ha llevado por delante la Covid-19 hay que sumar el descrédito y la falta de credibilidad de las personas que, desde sus diferentes puestos de responsabilidad, debían guiarnos hacia la salida de esta pesadilla. Todos estos ingredientes están dando lugar a un cóctel explosivo del que todavía no adivinamos a delimitar su alcance, pero que les aseguro está teniendo y tendrá unas consecuencias catastróficas en todos los sentidos.

Eso sí, no quiero dejar de juntar palabras sin tener un recuerdo especial para todas las personas que hoy deberían estar sentadas alrededor de una mesa, me da lo mismo si solas o acompañadas, pero que no van a poder estarlo porque emprendieron antes de tiempo el viaje en el que sólo hay billete de ida.
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