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No siempre ‘Papá Estado’ tiene la culpa

No siempre ‘Papá Estado’ tiene la culpa

OPINIóN IR

12/09/2019 A A
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No siempre ‘Papá Estado’ tiene la culpa
Me llama la atención cómo ante ciertos desenlaces más o menos trágicos hay quienes quieren trasladar a las instituciones parte de la responsabilidad de que una persona afronte un problema o situación crítica de una u otra manera. Vale que ‘Papá Estado’ hace cosas mal y en ocasiones no cumple con las expectativas que todos ponemos en él, pero creo que no son justos aquellos que le señalan como el culpable de que acontezcan ciertas desgracias. Además, lo que más me chirría es que estas voces suelen aparecer sólo cuando el protagonista es algún personaje famoso o que en su pasado tuvo cierta relevancia en el mundo del deporte, la cultura o similar. Hasta donde yo sé ‘Papá Estado’ tiene que tratar a todos sus hijos por igual, independientemente de si unos son o fueron famosos o no. Esta es la razón por la que estos últimos días me ha extrañado escuchar a varios periodistas relevantes de nuestro país cómo criticaban a las instituciones españolas por haber permitido que Blanca Fernández Ochoa estuviera pasando por una supuesta situación complicada tanto a nivel personal como económica. Este es el ejemplo más reciente, pero no es ni el primero ni será el último.

¿Tiene ‘Papá Estado’ que dar un trato preferente a personas famosas o con cierta trayectoria relevante en su ámbito de actuación y ayudarles de una manera especial en comparación a ciudadanos anónimos que afrontan problemas similares? No debería y si lo hace estaría fomentando una desigualdad entre españoles y por lo tanto dando una patada a nuestra Constitución, que tan de moda parece que está ahora entre algunos de nuestros políticos. Esta es la razón por la que no llego a comprender cómo cuando se hace público que un artista o deportista está pasando por horas bajas a nivel personal aparece el comodín del ‘Papá Estado’ como el responsable de ayudar a dicha persona. Si alguien relevante en alguno de los ámbitos mencionados anteriormente no tiene la suerte de cara, ya sea por errores propios o ajenos, no debemos cargar de una responsabilidad que no le corresponde a las instituciones públicas y exigirles que ayuden de una u otra manera a la persona en cuestión.

¿Qué diferencia hay entre por ejemplo un futbolista que ha lapidado su fortuna o que no ha elegido bien las inversiones realizadas con un habitante de Cuenca que tras tocarle varios millones de euros en la lotería un año después está en la ruina? ¿Debe ‘Papá Estado’ hacer un esfuerzo especial para ayudar sólo al primero, a ambos o a ninguno? La lógica, al menos la mía, me indica que no debería hacerse nada más allá de lo que esté instaurado oficialmente en ambos casos. Me da lo mismo que uno haya metido el gol que nos diera nuestro segundo Mundial o que encestara en el último segundo la canasta de la victoria de la final de unas Olimpiadas. El pasado más o menos glorioso de uno no debe servir de justificación para que ‘Papá Estado’ te proteja y te ayude más que a un vecino cualquiera de Teruel o de León. Defender lo contrario a mí personalmente me da un tufo muy intenso a nepotismo y a un corporativismo entre las élites más que criticable y que nos conduce a la esencia de la hipocresía.
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