Una procesión en memoria de los difuntos

La cofradía del Malvar recuperará el sábado 5 de noviembre el acto que se celebró hasta el año 1818 en el cementerio que gestionaba junto a la plaza de San Marcelo

Alfonso Martínez
01/11/2022
 Actualizado a 01/11/2022
Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar. | L.N.C.
Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar. | L.N.C.
Cuando uno escucha la palabra ‘cofradía’, lo primero que viene a la mente son las procesiones de Semana Santa, que abarrotan las calles de leoneses deseosos de contemplar sus pasos, túnicas y capillos al son de la música de sus bandas. Pero detrás de la palabra ‘cofradía’ hay historias bien diferentes, aunque quizá no tan conocidas.

Buena muestra de ello es la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar, hermandad sacramental católica fundada en la capital en 1663 por Pedro de Villafañe y que tenía como finalidad acompañar y dar entierro a los más necesitados, fundamentalmente a mendigos, peregrinos y ancianos que no disponían de recursos económicos o necesitaban auxilio. Aparte de la compañía, la cofradía se encargaba de velar por sus almas y las de sus devotos y cofrades.

Este cometido no era exclusivo del Malvar, ya que había más cofradías que practicaban esta obra piadosa, pero era la única que actuaba de manera sistemática, no únicamente en beneficio de sus cofrades como se solía hacer en el resto.

Cabe destacar que se cumple ahora el centenario del traslado en 1922 de su sede canónica a la parroquia de Santa Marina la Real, pero había nacido en el Hospital de San Antonio Abad, que por entonces se encontraba en las inmediaciones de la sede del Ayuntamiento de León en la plaza de San Marcelo.

Justo al lado estaba el Arco de Ánimas, que era uno de los accesos a la ciudad y que dio nombre a la actual calle. Más al sur se extendía el malvar (antiguo nombre que recibían los cementerios) de la cofradía, que fue clausurado en 1818, aunque se costearon entierros hasta 1875 (limitados a 52 al año en el camposanto de la ciudad), ubicado entonces en las inmediaciones de la carretera de Asturias hasta que se trasladó a Puente Castro en 1932.

La ciudad había experimentado un importante crecimiento y eso había dejado el hospital y el malvar en su zona centro, lo que llevó a la citada clausura. También el Hospital de San Antonio Abad cambió de ubicación y por eso la sede de la cofradía se llevó a Santa Marina. De su primigenia ubicación da testimonio desde 2017 una placa en Arco de Ánimas que reconoce a esta hermandad y a su antiguo cementerio como origen de la denominación de esta céntrica calle.

Aunque nunca ha dejado de ser una cofradía activa, es cierto que perdió cierto protagonismo durante el siglo XX. El gran artífice de su posterior recuperación fue Marcelino González Montiel, reconocido cofrade de la Semana Santa leonesa que dedicó sus últimos años de vida a rescatar la historia y los enseres de la hermandad del Malvar.

El carácter piadoso que tenía la cofradía inicialmente se ha visto modificado por el paso del tiempo, pero sigue teniendo un fin caritativo y social a través de distintas campañas de recogida de alimentos que anualmente se llevan a cabo. En todo caso, mantiene como finalidad principal la de velar por el alma de sus hermanos. «Hemos tenido que adaptar nuestra cofradía a los tiempos que vivimos y valorar otras opciones para garantizar su sustento, lo que incluye dar cierta visibilidad la nuestra hermandad para que vuelva a ser reconocida por los leoneses», indican desde el Malvar.

Es por eso que también se han decidido a partir de este año a recuperar la procesión que se llevaba a cabo en su antiguo cementerio con motivo de la festividad de los Fieles Difuntos. Será el sábado 5 de noviembre. A las siete de la tarde está prevista la celebración de la tradicional misa en la parroquia de Santa Marina la Real y una hora después saldrá la procesión con el siguiente itinerario: Serranos, San Pelayo, Pablo Flórez, plaza de Regla, calle Ancha, cuesta de San Marcelo, Arco de Ánimas, cuesta de San Marcelo, calle Ancha, Ruiz de Salazar, Pilotos Regueral, Cid, plaza de San Isidoro, Descalzos, Corral de San Guisán y Serranos.

Está prevista la celebración de un sencillo acto de recuerdo a los difuntos frente a la Catedral, así como el rezo de responsos frente al Cristo de la Victoria (en la capilla de la calle Ancha), en Arco de Ánimas, en San Isidoro y en la llegada a la parroquia de Santa Marina.

Será una procesión austera, sin banda de música y con el único acompañamiento de unos tambores y del coro de Puente Castro. Estará encabezada por la cruz de guía y por detrás desfilarán un niño con el incensario, el guion de la cofradía y el paso titular de la misma, la Piedad del Malvar, que data del siglo XVII y que se restauró hace cinco años. La procesión se completará con el sacerdote, los responsables de la hermandad organizadora, los tambores, el coro y representantes de la inmensa mayoría de las cofradías de la Semana Santa de León.

Es preciso destacar finalmente que la celebración de los Fieles Difuntos se suma a la otra gran festividad de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar, que es la de la Visitación de Nuestra Señora.
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