Esta iniciativa está basada en la historia de Sadako, una niña que sobrevivió a la bomba nuclear de Hiroshima y que comenzó la tarea de confeccionar estos pájaros de papel por la paz. Ahora, las grullas de los niños y niñas de Navatejera han aterrizado, junto con miles llegadas de todos los rincones del planeta, en el Monumento de la Paz de esta ciudad nipona.
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