Barriendo hasta el infinito y más allá

Sandra Álvarez, Paula García y Lucas Álvarez se llevan el concurso de prototipos de la Escuela de Ingenierías de la ULE con su proyecto de un recogedor de basura espacial

Víctor S. Vélez
29/08/2022
 Actualizado a 29/08/2022
Los tres estudiantes de la ULE que han puesto en marcha el proyecto. | L.N.C.
Los tres estudiantes de la ULE que han puesto en marcha el proyecto. | L.N.C.
Si en Houston tienen un problema, en León hay una solución. Los contratiempos que está causando la basura espacial, cualquier resto dejado por el hombre más allá de la superficie terrestre, obliga a encontrar respuestas y en la Universidad de León (ULE) han propuesto la suya. Sandra Álvarez, Paula García y Lucas Álvarez, alumnos del Grado de Ingeniería Aeroespacial, han desarrollado el proyecto 'Space Claw', que contempla un satélite que recoge estas piezas dejadas por el hombre en sus escarceos por el espacio.

Una innovadora idea que ganó este curso el concurso de prototipos de la Escuela de Ingenierías y que se articula a través de un brazo robótico y un contenedor. Con un lanzador reutilizable, como los que fabrica la española 'PLD Space' o la norteamericana 'Space X', se envía un satélite que se pone en órbita. Allí, se aproxima a los residuos detectados, capturándolos y depositándolos en el contenedor. "Una vez el contenedor esté lleno, se separa de la estructura principal del satélite y, o bien se desintegra en la atmósfera o bien se baja a La Tierra en caso de contener elementos que puedan ser reutilizados. La fase de operación se reanuda enviando, a través del lanzador reutilizable, un nuevo contenedor, el cual puede ser diferente al anteriormente utilizado dependiendo del tipo de basura que se quiera recoger", explican estos universitarios.

El satélite podrá cambiar de órbita durante el proceso gracias a ciertos incrementos de velocidad que serán proporcionados por unos motores de tipo 'resistojet' que, al igual que el brazo robótico, obtendrá energía gracias a paneles solares. "La basura espacial recogida se desintegraría en la atmósfera o, en caso de considerarse reutilizable para otros proyectos, podría tratar de lanzarse hacia La Tierra para su posterior recuperación", añaden Sandra, Paula y Lucas sobre su prototipo.

De todos los tamaños


La basura espacial presenta distintos tamaños, desde satélites inactivos con las dimensiones de un coche hasta minúsculas escamas de pintura. No obstante, el peligro que entrañan es la velocidad a la que se mueven, alcanzando los 28.000 kilómetros por hora y convirtiéndose en "auténticos proyectiles". En los inicios de la carrera espacial nadie se preocupó por estos restos y más de 900.000 objetos de tamaño superior a un centímetro están orbitando en torno al planeta, poniendo el peligro nuevas misiones y las comunicaciones terrestres.

Debido a ello, el de Sandra, Paula y Lucas no es el primer proyecto de este tipo y ya existen "un par de prototipos en fase de pruebas". Sin embargo, estos no se basan en la filosofía de barrer hasta el infinito y más allá que han puesto en marcha desde el Campus de Vegazana. "Uno de ellos utiliza un arpón que ‘pesca’ y el otro consiste en la incineración de los residuos en el propio espacio. La propuesta de ideas nuevas en la industria aeroespacial es compleja al tratarse de un sector muy puntero y donde cualquier proyecto supone la inversión de varios millones de euros. No obstante, nuestra idea supone un ahorro en cuanto a la disminución de una gran cantidad de problemas relacionados con las posibles incidencias que puedan generar la basura espacial tales como colisiones o interferencias con los satélites, telescopios y lanzadores en activo, así como los costes económicos que estos supondrían. Dado que nuestra idea no supondría un beneficio económico de forma directa, los posibles inversores serían más bien agencias estatales que empresas privadas", detallan sobre 'Space Claw'.

El reconocimiento de la Escuela de Ingenierías a su idea ha servido de "broche" a su etapa en la ULE, pero «de cara a futuro» estos tres ingenieros no descartan volver a unirse para consolidar el proyecto. En este sentido, Sandra, Paula y Lucas aseguran a este periódico que actualmente sus prioridades pasan por seguir con su formación como ingenieros aeroespaciales.

Todavía es pronto para saber si 'Space Claw' llegará a ponerse en órbita pero, por el momento, estos alumnos de la ULE han puesto sobre la mesa la necesidad de barrer la basura espacial. Una suciedad que, aunque pase desapercibida, también requiere de escoba y recogedor.
Archivado en
Lo más leído