Activar el radar para que el perro diga 'no' a los peligros

Agility León organiza el tercer curso de inhibición de comida para perros para evitar envenenamientos u otras amenazas como salchichas con alfileres

C. Centeno
11/03/2021
 Actualizado a 11/03/2021
Agility León trabaja en una finca de 3.000 metros cuadrados totalmente vallada y segura en Valverde de la Virgen. | L.N.C.
Agility León trabaja en una finca de 3.000 metros cuadrados totalmente vallada y segura en Valverde de la Virgen. | L.N.C.
Salchichas con alfileres en el parque, anticongelante en la cochera o amoniaco sobre una pared de camino a casa. Son algunos de los peligros con los que se encuentran los perros en el día a día, una «desgraciada» realidad para la que hay que trabajar con los animales en la prevención.

Ese es el objetivo del tercer curso de inhibición a la comida para perros ‘Salvando vidas’ que organiza Agility León a finales de este mes y que pretende educar a los canes para que entiendan que no tienen que ingerir alimentos potencialmente peligrosos en la calle «no por miedo a lo que les vaya a decir su dueño, si no porque el perro entienda que no es bueno para él e incluso puede ser peligroso».

Para ello, «trabajamos con sustancias reales, que por desgracia nos podemos encontrar hoy día en la calle», explica Brandan Mora, responsable de este equipo que trabaja también en el adiestramiento canino. Todos esos productos peligrosos, incluso las salchichas con alfileres, «huelen diferente y el perro lo identifica», asegura. Por eso utilizan sustancias reales «de tal manera que aunque todo salga mal y al dueño se le suelte la correa o no esté pendiente en ese momento, el perro no llegue a comerlo», detalla. En el curso cuentan con una serie de contenedores microperforados con estos productos de los que sale el olor y, por lo tanto, «el instinto va a estar ahí». Brandan Mora recuerda que los perros tienen «unos detectores naturales que son los pelos de los bigotes y actúan un poco como radar, pero hay veces que aún así se lo acaban comiendo».

«Por desgracia, la necesidad de este curso es sobrevenida por lo que nos estamos encontrando, cada poco están saltando noticias de varios perros envenenados en zonas de mucho tránsito canino», confiesa, por lo que «creemos que es importante la difusión para que la gente sepa que todo eso se puede evitar», detalla.

Eso sí, insiste en que los perros no dejan de ser «seres vivos» y «tienen días mejores y días peores», por lo que «no se puede jurar al 100% que un perro no coma algo en un día determinado», aunque el objetivo es «educar en la prevención para que eso no llegue a pasar».

El curso se celebrará los días 27 y 28 de marzo con un grupo cada día, en horario de mañana (de 10 a 14 horas) y tarde (de 16 a 20 horas) y tendrá un coste de 60 euros por perro y día.

«Para entenderlo, siempre explico que la cabeza de un perro es como un disco duro, nosotros elegimos cómo meter la información, si lo hacemos de cualquier manera entrará menos y si se ordena tendrá mucha más capacidad», explica. A raíz de esa base, lo que se pretende en este curso es «crear un archivo histórico donde enseñamos diversas experiencias sobre olores». Por ejemplo, volviendo sobre las salchichas, «no es el mismo olor el de una ofrecida de la mano de su dueño que una con alfileres, es distinto para ellos», explica. Tampoco es recomendable hacer estas experiencias reales en casa, «porque existe manipulación y el perro interpreta que ahí ha estado su dueño y eso es bueno, hace una interpretación positiva», asegura Brandan Mora.

«Todo se trabaja, se crea un histórico al perro para que entienda que cualquier tipo de comida por muy suculenta que sea si no huele a su dueño significa castigo», explica, algo que funciona de forma distinta para cada perro. «Hay un estudio que dice que con 600 repeticiones el perro lo aprende, evidentemente hoy día no existe un perro con capacidad para hacer 600 repeticiones sin aburrirse, entonces nosotros lo que hacemos es enseñarles a los dueños la técnica y ellos van extrapolando y haciendo esas 600 repeticiones estiradas en el tiempo hasta que el perro tenga claro qué es malo y qué no».

"Queremos enseñar a la gente a disfrutar de su animal de compañía"

El curso de inhibición a la comida para perros, al que pueden acudir canes de todo tipo, es solo una de las actividades de Agility León, que trabaja en el adiestramiento canino desde hace ya una década. En la actualidad, han cambiado su ubicación de Puente Castro a una finca de 3.000 metros cuadrados en Valverde de la Virgen totalmente vallada, «donde poder soltar a los perros sin ningún problema».

El objetivo es «educar al perro para que tenga una actitud sociable, que se sepa comportar en cualquier circunstancia de nuestro día a día cotidiano», explica Brandan Mora. Cualquier persona con cualquier perro puede acudir, tenga un problema de comportamiento o no, porque también está abierto a personas que quieran aprender o, simplemente, pasárselo bien con sus perros.

«Lo que queremos fomentar es que el perro no simplemente sale a hacer sus necesidades y va para casa, el perro es mucho más que eso y nosotros lo que queremos es enseñar a la gente a que disfrute de su animal de compañía», subraya.
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