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Myriam Toledo: "Las manos en el arte tienen un sentido especial, una simbología"

Myriam Toledo: "Las manos en el arte tienen un sentido especial, una simbología"

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Myriam Toledo en su exposición ‘Attraversando il Bardo’ que presenta en Ármaga. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Myriam Toledo en su exposición ‘Attraversando il Bardo’ que presenta en Ármaga. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 27/11/2020 A A
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Myriam Toledo: "Las manos en el arte tienen un sentido especial, una simbología"
Arte La artista y docente expone hasta el 15 de diciembre en la galería de arte Ármaga la muestra ‘Attraversando il Bardo’ en la que hace uso de diversas técnicas pictóricas
Myriam Toledo es profesora y creadora de obras realmente singulares que están conectadas directamente con sus sentimientos y su trayectoria vital y de todo ello quiere hablar en esta exposición que presenta en la galería de Arte Ármaga durante los meses de noviembre y diciembre.

El título de esta exposición, ‘Attraversando il Bardo’, viene de una frase de Franco Battiato, porque la música es muy importante para potenciar la creatividad, como la autora nos dice: «ha sido como una excusa para hacer una peregrinación creativa y cuando me propusieron realizar la exposición, el cuadro con ese título fue la base y a partir de esa obra me comisarié a mi misma y decidí hacer una selección de obras que yo tenía porque estaba trabajando en ese momento sobre esa sensación, de tránsito, del viaje que sería mi viaje». ¿Cómo iba a ser ese viaje si tuviera que atravesar el Bardo, que es el paso de una vida a otra diferente, un cambio total en la existencia, que a fin de cuentas es el significado de Bardo en tibetano? La respuesta está plasmada en sus cuadros: son paisajes interiores en los que el recuerdo, las sensaciones, los sentimientos, ese renacer de nuevo en el mundo que produce imágenes que van superponiéndose con diferentes métodos y técnicas plasmando ese espacio interior de la artista que va cruzando en su fluir vital hacia una nueva vida distinta de sus vivencias anteriores.

Los cuadros que se pueden ver en la galería Armaga pueden agruparse en tres categorías: en primer lugar los paisajes intimistas de pequeño formato sobre papel, elaborados con técnicas mixtas en las que las que coexisten la pintura, el collage, el grafito y el pastel, colocados formando un panel, piezas pequeñas, como explica su autora: «son una obra con la que yo disfruto muchísimo, no son bocetos para obras mayores, eso yo no lo hago, son obras independientes aunque a veces puede haber alguna cosa que luego puede aparecer en un cuadro grande, pero mi trabajo sobre papel o sobre collage son trabajos más cercanos y personales». Se trata de paisajes en tránsito, esos paisajes intimistas en los que no se sabe si lo que se ve es agua o es aire, pero refleja sentimientos profundos de la autora relacionados con los sentimientos íntimos del espectador.

En segundo lugar encontramos obras de medio y gran formato realizadas con técnicas muy diferentes que la artista domina por utilizarlas y enseñarlas en su tarea docente, serigrafía, grafito… las técnicas que en cada momento su creatividad le impone, ella dice «cuando pienso que voy a hacer un cuadro con una sola técnica, al final debo introducir otras porque el propio cuadro las pide». Otro aspecto de estos cuadros son las manos, que se encuentran presentes en ellos frente a lo poco que aparece la figura humana. Explica que «para mi las manos son un nexo de unión, para poder asirse, pedir ayuda, acariciar. En mi pintura hay un poco de eso, como dar a esas figuras que están incompletas un poco de sentimiento y las manos en la iconografía del Arte tienen un sentido especial, una simbología. Yo creo que cuando las introduzco es porque necesito hacer una presencia para darle sentimiento».

En tercer lugar nos encontramos con el tema de los pulsos, que está compuesto por cuatro obras del mismo tamaño y siempre la misma forma y esta misma forma puede ser un corazón, puede ser una semilla, puede ser algo que está latente y como elle dice: «ahora estoy trabajando con el tema de la vida contenida, dentro de esos pulsos que a su modo son también paisajes, que pueden ser sueños porque son muy oníricos. Son fragmentos de algo, de situaciones, porque si te das cuenta hay cosas que están ocurriendo en ese espacio compositivo, pero fuera también». El espectador debe percatarse de que fuera de ese espacio compositivo hay algo que puede ser tan importante como lo que se ve en el cuadro.

Los cuadros que presenta en esta exposición son obras que ha ido realizando desde el mes de agosto para prepararla, y aunque poco tienen que ver con la situación de pandemia, solamente el desplegable ‘El grito’ habla del tema, pues el confinamiento actual ha sido para ella un estado positivo en el que si bien, no podía salir, encontraba que su mundo estaba completo, mientras en un confinamiento anterior salía a relucir el lado negativo, y desde ese otro confinamiento más problemático comenzó en cierto modo esa reflexión sobre cómo había sido su obra en tiempos pasados, al ser mujer se daba cuenta que deseaba una continuidad vital, tener hijos y darle un sentido a la vida, intentar esa continuidad, fijándose más en el mundo de las plantas y su sentido reproductivo, como dice: «es algo que, como mujer tienen mis obras, ese sentido continuista, luego te fijas en lo otro, que la vida a veces acaba, pero al igual que acaba, nace y vuelve a empezar. Hay que pensar que son tránsitos y que no tienen que ser algo y todo lo contrario, sino que son momentos que continúan».

Sobre su exposición en el momento actual con los problemas que conlleva la pandemia dice: «El mundo no debe pararse, el ofrecer obras a la gente, nuevas y diferentes creo que aporta tu grano de arena, no solamente en el ámbito económico, sino en el trabajo de todos los miembros que componen la cadena del Arte. Hay que tirar hacia adelante y ofrecer a la gente cosas nuevas porque la vida sigue». De ello dependen muchas personas y es una cadena que es necesario que continúe activa el mayor tiempo posible con las pertinentes garantías de seguridad.

En el tema de la docencia, que es su otra actividad profesional comenta: «Procuro que mis alumnos sean creativos, y para ello conozcan y utilicen métodos de creación trabajando con música, con poemas o lo que salga de dentro de ellos mismos para plasmarlo como obra que sale al exterior». Conviene sacar el lado creativo de las cosas que nos ocurren en nuestras vidas, tanto las buenas como las malas, para mejorar como personas y como artistas y eso es algo que transmite a sus alumnos.
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