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Miguel Ángel Cercas: "En el leonés percibo una timidez que yo no he asumido"

Miguel Ángel Cercas: "En el leonés percibo una timidez que yo no he asumido"

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El autor sevillano Miguel Ángel Cercas se declara un apasionado de la naturaleza, que le sirve a menudo como fuente de inspiración para sus libros. Ampliar imagen El autor sevillano Miguel Ángel Cercas se declara un apasionado de la naturaleza, que le sirve a menudo como fuente de inspiración para sus libros.
Joaquín Revuelta | 22/09/2021 A A
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Miguel Ángel Cercas: "En el leonés percibo una timidez que yo no he asumido"
Publicaciones El asesor financiero y escritor sevillano afincado en León regresa al género literario más breve y conciso en su más reciente publicación, ‘A orillas del Esla. Aforismos, alientos y demás’ que sigue la estela del libro publicado en 2018 con el título ‘A orillas del Bernesga. Aforismos, picaduras y demás’
El asesor financiero y escritor sevillano afincado en León, Miguel Ángel Cercas, regresa con una nueva publicación, en este caso de aforismos, que sigue la estela de la publicada en 2018 con el título ‘A orillas del Bernesga. Aforismos, picaduras y demás’ (Círculo Rojo). Esta nueva antología de textos brevísimos, aforismos y greguerías, que responde al epígrafe ‘A orillas del Esla. Aforismos, alientos y demás’, permiten a Cercas, mediante un lenguaje sencillo, urbano, cotidiano y vital, incorporar numerosas reflexiones, en forma narrativa, que abarcan temas muy variados que van del análisis introspectivo de las emociones a la ironía existencial, el paso del tiempo y la terrible realidad de la muerte o lo efímero de la vida.

La conversación con Cercas siempre resulta placentera y la relativa a su nuevo libro mantiene el mismo tono distendido de las anteriores con motivo de las presentaciones de anteriores libros suyos como ‘Cumplo cuarenta’ o el anteriormente citado ‘A orillas del Bernesga’, primero de una pretendida trilogía, como adelante el propio autor sevillano. «Mi idea es hacer una trilogía de aforismos, porque me gusta intercalar los relatos, sobre todo relatos breves, microrrelatos, con aforismos, que es lo que he venido haciendo casi a diario en los seis últimos años. El género aforismo la verdad es que me gusta mucho porque al final condensas en muy poco espacio, en muy pocas palabras, sobre todo cosas que veo en mi día a día y que me inspiran mucho, conversaciones que he tenido, y siempre con el propósito de que la gente se lo pase bien leyendo el libro. Porque a veces he visto aforismos de autores con un sentido agrio de la vida, como gente un poco quemada, y yo en general siempre opto por un tono amable, un tono cordial e irónico, como habrás podido comprobar».

Miguel Ángel Cercas reconoce que bien se trate de un libro de relatos breves y microrrelatos o de un libro de aforismos, el origen normalmente es el mismo y es algo que al autor le ha despertado curiosidad. «Lo que hago es que cuando estoy con un proyecto aforismo esa cosa que me ha llamado la atención o que me ha resultado muy graciosa o desconcertante lo intento sintetizar en cuatro o cinco palabras. Una profesora mía, Silvia Zayas, con la que hice un curso de escritura hace seis años me dijo en una ocasión que por mi forma de ser me venían muy bien los límites, tener la capacidad de adaptarte un poco a las circunstancias que te van marcando. Yo creo que mi cerebro funciona un poco así», reconoce Cercas, que a la pregunta de si esto puede tener relación con una profesión relacionada con el mundo de las finanzas que obliga a utilizar un lenguaje más conciso responde que «puede que sea así, porque en mi trabajo profesional como asesor financiero en un banco de inversión también suelo ser bastante escueto y medir mucho las palabras que utilizo. Cuando hablo con las personas lo que intento es escucharlas, porque eso es fundamental, escuchar para ver qué necesidades tienen, y después doy dos o tres pautas como consejos muy abreviados y utilizando una terminología más divulgativa. En mi trabajo intento centrarme en el círculo de influencia y olvidarme un poco del círculo de preocupación. La preocupación es la macroeconomía, y al final estamos todos un poco perdidos, como estamos viendo estos días con el precio de la luz», sostiene el autor sevillano.

Preguntado de qué manera la crisis sanitaria que hemos vivido a lo largo de los dos últimos años está presente en su última publicación, Cercas responde que bastante, como no podía de otra manera en un autor que se inspira en lo que pasa a su alrededor. «Ha influido. De hecho hay algunos aforismos que hacen alguna referencia a la situación, aunque yo intento escribir siempre a medio y largo plazo, no con situaciones coyunturales. También en los artículos que escribo en La Nueva Crónica intento no estar en la pomada por así decir, porque a mí el día a día no me dice mucho, yo siempre intento mirar a medio y largo plazo, con ideas un poco de fondo. Pero sí que la situación derivada de la pandemia me ayudado por dos motivos. Uno porque al tener menos relación de oficina saqué más tiempo para poder escribir y reescribir, en ese sentido me vino muy bien, y después también con el ánimo de generar un poco de empatía con la gente, porque ha habido situaciones muy dramáticas. Mi padre falleció el 14 de marzo del año pasado, aunque no por el covid. Pero ha habido gente que ha muerto sola, sin nadie que les pudiera acompañar. Quizás de una manera más explícita he intentado que los aforismos fueran cordiales, sarcásticos, irónicos, pero que la gente sonriera al leerlos», argumenta Cercas, cuya querencia por los ríos de la provincia le viene de su afición a hacer senderismo y a dar largos paseos por La Candamia o por el Parque Monte San Isidro. «A mí la naturaleza me inspira muchísimo. He leído esta mañana que tenemos sesenta mil pensamientos al día, pues a mí el pasear, el tener conversaciones un poco interesantes con la gente con la que voy caminando o si voy solo simplemente el estar pendiente de lo que voy viendo, de la naturaleza, hace que pueda equilibrar todos esos pensamientos diarios que dicen que tenemos poniendo cada cosa en su sitio».

La curiosidad me lleva en este caso a preguntar a Miguel Ángel Cercas qué sigue conservando todavía de sus orígenes sevillanos a pesar de llevar ya unos cuantos años afincado en León. «Yo creo que sigo conservando de mis orígenes la alegría de vivir, el agradecimiento por el mero hecho de poder levantarte, poder ducharme, tener una ropa, tener un desayuno, tener un trabajo, poder dedicar parte de mi tiempo a temas que me interesan como la lectura o la escritura. Yo creo que la pasión por la vida es algo que yo percibo más en mis orígenes andaluces. La pasión por la vida y después la capacidad de desdramatizar que tiene el andaluz, de quitar hierro a las circunstancias, yo todo eso lo sigo conservando. Yo tengo muchos amigos en León y estoy enamorado de esta provincia, pero sí que he notado en sus gentes un carácter más agrio, de mucha discusión, como si estuviéramos en otro siglo».

Miguel Ángel Cercas reconoce que en el leonés percibe una timidez que él no ha asumido en los 25 años que lleva asentado en esta provincia. «Yo por naturaleza no soy tímido y he notado que a la gente de León le cuesta más hablar en público o le cuesta más expresar sus sentimientos. Yo creo que eso realmente en mi forma de ser pues tampoco ha calado, simplemente lo veo y ya está», señala el autor sevillano, que haciendo caso a la recomendación de Silvia Zayas la novela no entra de momento en sus planes. «El año pasado, el libro que comentamos, ‘Me gusta llevar los cordones desatados’ (Circulo Rojo), no era una novela sino que simplemente eran varios relatos con un mismo personaje principal y varios personajes secundarios. La novela no entra en mis planes porque veo que requiere una dedicación que hoy por hoy no tengo. A lo mejor me lo puedo plantear el día que me jubile, pero hoy por hoy la escritura, que es algo muy importante, lo intento equilibrar con otras facetas de mi vida que también para mí son importantes, como la familia, el deporte, las amistades, la naturaleza, la lectura... Entonces una novela yo entiendo que es dedicar al menos siete u ocho horas al día que no dispongo, porque yo tengo un trabajo profesional al que dedico mucho tiempo, tengo aquí en León más de mil clientes que necesitan atención obviamente. Nosotros somos una banca de inversión muy focalizada en el trato personalizado con el cliente y eso requiere muchísimo tiempo y no tengo la cabeza para plantearme algo tan potente como escribir una novela».
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