Mientras los técnicos toman una decisión sobre qué hacer al respecto, siguen sucediéndose los desprendimientos parciales de la estructura, donde las fisuras cada día están más dilatadas. La construcción de la torre, que es el emblema del pueblo, es a base de adobe recubierta de ladrillos y cemento, una situación que ha propiciado la acumulación de humedad en el inmueble. Según ha explicado la alcaldesa del municipio, Goya Manjón, la solución pasaría por el derrumbe controlado del total de la torre, aunque permanecen pendientes de las decisiones técnicas que se puedan tomar al respecto por lo delicado de la situación.
"Parece ser que peligro corre mucho peligro, pero no pueden coger un martillo y empezar a tirar porque se viene la torre abajo. Ir quitándola por piezas desde arriba hasta abajo es muy complicado. La pared de la torre es la pared del fondo de la iglesia y tienen miedo de que se pueda caer esa pared también", lamenta la regidora.
La incertidumbre sigue ahí, mientras todos están pendientes de la evolución de cada grieta. Con el templo cerrado al culto, Miguel Ángel el párroco muestra también su preocupación por los vecinos y por el propio edificio; y junto a la alcaldesa destacan la importancia que tendría para el pueblo el poder, al menos, salvar sus campanas. Una vez pase todo, y con la torre dejando ya de ser una amenaza, esperan la colaboración de las administraciones para restablecer el orden de un pueblo que, más que nunca, mira hacia su torre. "Que no solo se acuerden de los pueblos y de la España Vaciada para venir a hacer campaña", ha apostillado Manjón.
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