Memoria viva de Puente Castro

La iglesia del barrio acogió este sábado una misa cantada para celebrar los cien años de vida Antonio Moreno, que estuvo arropado por su familia

Alfonso Martínez
18/01/2020
 Actualizado a 19/01/2020
Antonio Moreno, junto a su familia en la iglesia de Puente Castro. | SAÚL ARÉN
Antonio Moreno, junto a su familia en la iglesia de Puente Castro. | SAÚL ARÉN
Disfruta como nunca cuando pasea con sus nietos o cuando se sienta a disfrutar de una taza de chocolate con churros. Pero también si va a ver un partido de fútbol o acompaña a sus hijas en excursiones u otras actividades de ocio. Antonio Moreno Fernández cumplió el pasado viernes su primer siglo de vida. Nació en Puente Casto el 17 de enero de 1920, día de la festividad de San Antón, a quien debe su nombre. Y este sábado la iglesia de su barrio albergó una misa cantada por su centenario antes de que recibiera una placa conmemorativa entregada por el Ayuntamiento de León. Antonio era el mayor de dos hermanos y pasó toda su infancia en Puente Castro, donde fue criado por sus abuelos maternos y asistió al colegio ubicado en ‘La Callejina’.

Ahora disfruta de los paseos por la ciudad, aunque también se preocupa por sus vecinos y por su entorno, como ha ocurrido con las últimas crecidas del río Torío, puesto que iba todos los días a supervisar su estado, tal y como detallan sus familiares antes de seguir haciendo memoria de su vida.

En una prematura adolescencia trabajó como cerrajero, albañil o mozo de reparto del ‘Economato Madrileño’, llevando siempre los pedidos de comida al Seminario ubicado en la plaza de Regla, donde su abuelo Ventura era sereno. En el año 1936 fue alistado y destinado posteriormente a Marruecos, concretamente a ciudades cómo Tetuán, Larache, Marrakech y Dadcla, donde pasa la mayor parte de la Guerra Civil. De regreso a la península y tras perder a madre en 1943, Antonio decide seguir los pasos de su padre y solicitar trabajo en Renfe. Pasando por destinos como Ocaña, Barcelona, Zaragoza, termina en los talleres de Atocha (Madrid), donde aprende el oficio de mecánico después de pasar por el de fogonero.

En octubre de 1947 contrajo matrimonio con Edelmira Gordón, también vecina de Puente Castro y quinta suya. Tras vivir y trabajar en Madrid durante un lustro y tras dejar allí a personas que eran como su familia, regresa a León ya con la que fue su primera hija. Tras pasar un año destinado en Brañuelas recae en los talleres de Renfe en León, que fue su último destino hasta jubilarse como jefe de equipo honorario a los 62 años. Durante este periodo vivió de nuevo en Puente Castro con su esposa, con la que tuvo dos hijas más.

Antonio enviudó a los 76 años y desde entonces vive arropado por sus hijas y sus cinco nietos, que este sábado le arroparon en la misa con motivo de sus cien años de vida, en los que ha alcanzado la paz y ha aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas que de la vida, como el paseo diario por el barrio, la partida de cartas y los puzles que mantienen su mente en plena forma.
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