Hubo mucho pero lo primero que hay que contar es la cara de felicidad contenida de la señora Berta, la madre de los hermanos Pérez de Alija —Sergio y Samuel—, pues ellos fueron ayer los dos grandes protagonistas, los campeones tal vez más inesperados (y con el añadido de que la novia de Sergio, Moralina, también ganó el Provincial femenino). Fueron campeones inesperados pero no por falta de calidad, Sergio porque este año casi no ha aparecido y Samuel porque luchaba en pesados, cuando hace ‘nada’ estaba en medios.
Yes que la señora Berta ha sufrido mucho esperando este día. Han pasado lesiones graves cuando se sabe que lo que siempre pide una madre cuando salen de casa es «que no se manquen». No hace nada luchaban los dos en medios y muchas veces les tocaba medirse en las fases definitivas. La mujer, la madre, miraba al cielo, apretaba los puños y nadie sabe por quién rezaba. Las novias de los dos —luchadoras—bromeaban que «por el otro».
Y ayer fue su día. Se le veía en la cara. Porque además la raza luchadora de Sergio y Samuel está claro que viene de sus genes de Secos del Porma, como El Barquerín. Esta claro que esa raza indómita les viene de los genes de la señora Berta, la rapaza de Dora y Cesarino, que lucharon la vida allí.
Sergio, El Silencioso, era ayer el aparecido en un semipesados en el que estaban todos, menos Samuel:estaba Clemente El Junco, que volvió a su redil; estaban Sansón, Guti y ese Rodri que acabó la Liga impresionante. Faltaba El Rubio, renqueante del hombro.
Las miradas apuntaban a Clemente, de nuevo en semipesados, de nuevo el favorito, pero en semifinales se encontró con Rodri La Perla, más perla que nunca. Se adelantó El Junco con una entera pero Rodri nunca se inmuta, fue a lo suyo, que es luchar como los ángeles y remontó metro a metro: media, media, entera... y final. Le fueron a abrazar y dijo lo de siempre:«Todavía no he ganado nada».
En la final le esperaba Sergio, El Silencioso, con la sonrisa al biés de saber que hay que contar con él.
- ¿Qué tal estás?
- No lo sé, vengo del curro, de no luchar, nada espero mal no me puede salir.
Es lo que dice, pero esa sonrisa al biés. El Silencioso se agarra a Rodri con ganas. Dice su hermano Samuel que coge a los rivales como si fuera el volante de un camión, que los deja sujetos al eje. Y los rivales le temen. «Se mete ahí abajo, se retuerce» repiten...
Y lo hizo. Cogió el camión, dejó a Rodri luchar y abrirse. Le esperó, trabó esas mañas suyas a pie cambiado,unas veces le salió bien y otras mal... Empataron a caída y media, más no se puede pedir, pero en esas situaciones es letal. Lo fue otra vez. Rodrí sacó, Sergio trancó y ganó el combate. Rodri sonrió como diciendo «lo sabía», se abrazaron.
Esta vez Rodri trabajó para casa ajena tirando a Clemente.
La señora Berta también sonreía.
Samuel... en pesados
Con el ‘pleno’que había en semipesados a Samuel le bromeaban cuando lo vieron presentarse en pesados:«¿Te despesaste para salir de esa tremolina»?». Él ejerció esta vez de hermano silencioso pero algo tramaba. Pronto sesupo que iba en serio, tras pasar una ronda con Alejandro le tocó en semifinales con El Oso de Pallide, hacia el que apuntaban las miradas dado que siempre se le da bien Boñar. Pero Samu no le dejó ni moverse, dos medias y una entera de diferente factura mandaron a Eduardo de vuelta en el tranvía de Pallide.
Sorprendió Samuel «en pesados»y se permitió el lujo de una gran cadrilada final a Abel Isaí Cabero En la final le esperaba Caberín, que derrotó con problemas a El Tigre y bien a Bulnes. Era la oportunidad de Abel Isaí de darle una alegría a un año nefasto y duro. Y se adelantó Samu, muy listo por abajo en la que parecía su única arma. Cada uno lo intentó a su manera y empataron a caída y media, como su hermano, entre los nervios de su madre, más no se puede pedir. Y cuando parece que Samu tratará de jugar con la cadera saca una cadriladacomo si estuviera en medios. Y Caberín vuela. Y la grada ruge. Yla señora Berta sonríe. Vaya tarde. ¡Quién fuera ella!
Eran las nueve menos cuarto, casi cuatro horas de corro resumidos en una cadrilada. Y en la sonrisa de una luchadora de Secos del Porma.
Ibán y Moisés repiten
Era el final, pero hubo un principio. Ligeros no se salió del guión de la temporada e Ibán El Guerrerín se volvió a mostrar intratable para antiguos y nuevos, también para mediopensionista, como Puro, con el que se vio en la final. El de San Cipriano es capaz de todo, tiene días intratables, pero El Guerrerín cuando huele a gloria baja muy pocas veces la guardia. Y ayer no lo hizo, no recibió ni media caída, un nuevo paso hacia la temporada soñada.En medios también ganó el campeón, Moisés, pero fue otra batalla campal con más frentes abiertos que El Vaticano en los últimos tiempos. Aparece Marqui tras un año en blanco y tumba a Tomasuco. Según se agarran Moisés y Rubo se pegan unos meneos que sin haber caída levantan a los espectadores. Viendo momentos así se entiende que el ‘cara de niño’ de Valdorria ganara dos años seguidos el trofeo Chuchi a la garra, aunque cayera ante esa roca que es Moisés. Víctor tiró después a Marquiegui y se veían en la final los dos más rocosos, como paredes:Víctor Llamazares y Moisés Vega, el campeón de ligeros 2014 y el de medios. Hubo cera para alumbrar en noche lobera. Moisés lanzó un remolino que Víctor aguantó y se le adelantó. Moisés fue al grano, le dio caída y media y todo se resolvió enuna suelta queVíctor insiste en que no fue. Moisés suma. Sigue roca.
Morala, Miriam y María
¿Fue todo?No. Antes la señora Berta sufrió como antes, pero de otra manera, pues luchaban la final femenina de ligeros las novias de sus dos hijos luchadores:Moralina y Anina. ¿Por quién sale?«Por la otra», dicen las dos. Tal vez le gustara la solución, dada que Ana había ganado la Liga vería bien que Noelia lo hiciera en el Provincial, lo que pasa es que ellas no lo debían de saber y se metieron una tunda curiosa, estuvieron empatadas a caída y media y esta vez Noelia «no se cayó», ni mucho menos. El ‘cinto’ femenino fue para Noelia Morala, Miriam Marcos y la única que ya había ganado la liga, María En medios apareció Miriam y parece que La niña con calle de Montejos sólo sabe vestirse de corto para ganar. Impartió unas lecciones de lucha y se puso el cinto de Campeona.
Y María estuvo en María 2015. Recibió media caída en tres combates (con Paula, Edili y Vanessa). Estuvo en Hidalgo.
Y sonrió en María Rubiera.