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Los pueblos que colgaron el tricornio

Los pueblos que colgaron el tricornio

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Un antiguo cuartel de la provincia. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Un antiguo cuartel de la provincia. | MAURICIO PEÑA
I. Herrera | 11/08/2019 A A
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Los pueblos que colgaron el tricornio
HISTORIA DE LOS CUARTELES (II) En la década de los 80 y los 90 del pasado siglo se cerraron 30 cuarteles en la provincia
"Cerrar un cuartel era cerrar el pueblo". Lo dice un guardia hoy ya jubilado que ha visto cerrar unos pocos. Él, como sus otros cuatro hermanos, había nacido en una casa-cuartel, a su madre le ayudaron en el parto las mujeres de los otros guardias y su padre no le conoció hasta que no volvió del monte, donde se pasó diez o doce días de servicio por la zona de Asturias persiguiendo a algún bandolero, imagina...

En el cuartel eran una gran familia y, en el pueblo, unos vecinos más. "Con lo que ganaba mi padre no se podía mantener a una familia de cinco hijos, así que mi madre tenía dos huertos, criaba un cerdo, tenía conejos, gallinas... fuera de la casa-cuartel, pues o te dejaba un terreno alguien del pueblo o lo arrendabas", recuerda este guardia que se jubiló de oficial después de pasar por muchos destinos, varios de ellos en la provincia de León. Se acuerda de cuando cerraron la casa-cuartel de Villaseca de Laciana, y de cómo en el pueblo lucharon durante meses para que no se lo "quitaran", como se recoge en una placa en la localidad, que actualmente tiene un puesto auxiliar, que solo abren al público para realizar algún trámite en concreto.

Eran otros tiempos. De aquella no se podían vestir de paisano salvo cuando se iban de vacaciones, "y eso era una vez al año, el resto, de uniforme, ya fuera a echar la partida al bar del pueblo o a misa".

Yo, como mis 4 hermanos, nací en una casa cuartel y a mi madre le ayudaron las mujeres de otros guardias También se acuerda de cuando se desmanteló el de Santa Lucía de Gordón, aunque de aquella él estaba destinado en La Robla. Es otro compañero el que cuenta cómo recibió los abrazos y secó las lágrimas de los vecinos de 'en frente', los de las casas que hay delante de la que fue casa-cuartel, hoy un edificio en venta y medio en ruinas en el que todavía se intuyen los calabozos y las dependencias donde trabajaban y hacían vida los ocho guardias y un sargento. A éste le tocó hacer inventario de todo lo que se sacó de allí y vio cómo los de mantenimiento de la Comandancia de León llegaron allí con las radiales para quitar el cartel de 'Todo por la patria'. Esto fue en agosto de 1993.

Y es que en las décadas de los ochenta y los noventa del pasado siglo se desalojaron en León una treintena de cuarteles: Busdongo (1981), Brañuelas (1983), Matallana de Valmadrigal (1987), Riello (1994), Vega de Valcarce (1995)... Fueron más de un centenar en toda la comunidad, y en muchos pueblos los vecinos se echaron a las puertas del cuartel para impedir que los agentes de la Benemérita se marcharan.

Cerrar un cuartel era arrebatarle un pedacito de vida a los pueblos, hacer más grande la barra del bar y más chico el corro de muchachos. Además, la sensación de inseguridad que quedaba entre los vecinos era proporcional al vacío que dejaban en su día a día.

Y en cada cuartel, una anécdota, tirando por lo bajo, algunas con más leyenda que otras, pues hay quien cuenta que en el viejo cuartel de Truchas una vez se coló el Lute en la cena de los guardias del 12 del Octubre. Nadie lo confirma, pero la historia se sigue contando.

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