Los personajes del tío Ful: Juan Carlos Castaño, pastor trashumante

Los personajes del tío Ful: Juan Carlos Castaño, pastor trashumante

LOS PERSONAJES DE FUL IR

Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 18/06/2022 A A
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Los personajes del tío Ful: Juan Carlos Castaño, pastor trashumante
Personajes Hijo y nieto de pastores de Acebedo que bajan a Extremadura. Está dando los últimos pasos de los 500 kilómetros de su aventura como uno de los últimos trashumantes. Duro como los de su raza
Tiene 24 años y asegura que lleva 24 años siendo pastor. Es de Acebedo y lleva media vida en el pueblo y los puertos con majada de ovejas en la Montaña leonesa y la otra media en las dehesas de Extremadura –este año en Trujillo– con las ovejas, su mundo, el que le gusta pues asegura que "no es este un oficio para quien no lo haya mamado o no le guste".

En pocas horas, un par de días como mucho, llegará nuevamente a un puerto de montaña –el de Salamón– después de más de 500 kilómetros a pie, realizando su primera trashumancia. Lo lleva bien, lo dice en medio de una solana insoportable para los demás que Juan Carlos y sus compañeros soportan como solo saben hacer los pastores. Igual que prefirieron pasar la noche viendo el cielo aunque les ofrecían un techo. Y se mojaron, sin preocuparles en exceso, es parte de ese oficio que solo vas a ejercer si te gusta o lo has mamado, como Juan Carlos, que se ha apuntado a esta su primera trashumancia a pie sumándose al llamado Proyecto Ovinnova de la Fundación Monte Mediterráneo, con sede en Andalucía pero empeñados en recuperar la trashumancia, también en el norte y que mueven miles de ovejas cada año.

Ya están llegando y, pese a la ola de calor y otros días de temperaturas muy elevadas, no dan síntomas de cansancio. Es más, al joven Juan Carlos –e incluso a Iker, con solo 16 años– la experiencia les ha resultado dura pero positiva, no les importaría sumarse a otras posteriores. De hecho, su mayor preocupación no es por ellos, sino por el rebaño, por los kilómetros que tuvieron que hacer por el asfalto, "que destroza las patas a las ovejas".

Más les preocupan otros asuntos como el estos días casi manoseado asunto del lobo.
– ¿No dicen que habiendo buenos mastines no hay problema?
– Puede ser, pero los que lo dicen saben, por ejemplo, ¿cuánto cuesta mantener unos cuántos mastines?
– Mala solución veo.
– Es lo que hay. O criamos mastines o criamos lobos; pero al pastor los dos le salen caros.
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