Como fiel practicante de las tradiciones aparece con una pequeña carraca y un porrón de limonada casera, símbolos semanasanteros tan vinculados a esta tierra. No hay más que tirarle de la lengua y ya va sacando del baúl de sus recuerdos anécdotas para contar y regalar.
- Aquí Héctor Luis, en tu barrio de Santa Marina.
- De toda la vida. Recuerdo cuando por estas estrechas callejuelas con acera tenían que avanzar los pasos, ¡menudo anecdotario de los encargados de conducirlos!
- Habría juramentos.
- Los habría claro, pero en estas ocasiones no se les puede, ni debe, tener en cuenta porque yo creo que estarían justificados.
Y Héctor Luis Suárez, autor de varios trabajos sobre la Semana Santa en la provincia y con otros camino de la imprenta, va dando rienda suelta a sus recuerdos de coplas en las que «se llama la atención a las más altas instancias» o bromas repetidas en el Oficio de Tinieblas «de clavetearle las faldas al suelo a las mujerinas aprovechando el ruido de carracas y matracas sumado a la oscuridad de estos oficios, tan tenebrosos».
Cosas de esta Semana Santa leonesa para la que Héctor Luis pide algo, «que la irrupción del turismo no la convierta jamás en una especie de Disney World».
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.