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Los personajes del tío Ful: Genaro, el último curtidor

Los personajes del tío Ful: Genaro, el último curtidor

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 16/11/2019 A A
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Los personajes del tío Ful: Genaro, el último curtidor
Personajes En su fábrica de curtidos de Santa María del Páramo, la última de León y una de las últimas de España, resiste Genaro, que guarda el saber de cinco generaciones
Genaro González, el último curtidor artesano, es consciente de que su oficio corre peligro y mientras sigue trabajando en la vieja fábrica familiar reflexiona: «A esto le queda lo que aguante yo; no tengo hijos y a los sobrinos no les llama... por eso insisto mucho en que me gustaría que aquí se levantara un Museo del Oficio de Curtidor que guarde la memoria de este trabajo y de mi familia».

Y es que el oficio y su familia son la misma cosa pues Genaro lleva en su forma de trabajar las enseñanzas de cinco generaciones. «Es que a mí me enseñó mi padre, pero al él le había enseñado el suyo y así hasta mi tatarabuelo Froilán, que fue quien fundó la fábrica, en 1887, según los papeles de la época».

En lo que no repara Genaro es en que el museo es él mismo, su forma de trabajar, de contar los distintos pasos desde que esparce unos polvos de talco «de la mina de Lillo» hasta que introduce las piezas ya trabajadas en el inmenso tonel donde los taninos hacen su trabajo. «Antes echábamos directamente las cortezas de los árboles, ahora ya los compramos en sacos, desde Argentina a Oceanía».

El verdadero museo es Genaro trabajando en la vieja fábrica, con las mismas máquinas que compró aquel tatarabuelo que era todo un personaje: «Lo que me cuentan de Froilán es extraordinario. Él era arriero pero se lanzó a esta empresa y también montó una fábrica de harinas, aquí en Santa María, que aún sigue en funcionamiento, la llevan mis primos». Le vino bien el oficio de arriero pues así sabía cómo ir a comprar pieles no solo en las cercanías de Santa María, no le dolían prendas en ir a buscar a la montaña piezas para curtir.
Va y viene Genaro de mesa en mesa, de máquina en máquina, él es el museo caminando sobre los viejos suelos de madera, bajo enormes vigas y artilugios que hacen de su oficio algo único e irrepetible.
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