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Los avestruces de Vestas

Los avestruces de Vestas

OPINIóN IR

04/09/2018 A A
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Los avestruces de Vestas
Al final resulta que los alarmistas simplemente no eran avestruces. Porque de estas aves se nos había llenado este verano de indolencias y enredaderas. Avestruces que, pensando en sus playas, chiringuitos y mojitos, no querían escuchar a las organizaciones sindicales que avisábamos, cuando el verano apuntaba en el calendario en aquellas semanas de tormentas y lluvias, de que una vez concluido el plazo de devolución de las ayudas públicas la multinacional Vestas planeaba una deslocalización de su producción montándose en el viento de una UE que tanto dice defender los derechos sociales pero que permite que en su territorio se mercadee con productos elaborados en factorías de países donde los salarios dan risa, las condiciones de trabajo son decimonónicas y los beneficios empresariales darían envidia a los que hicieron su honorable capital fletando barcos negreros. Tal vez, porque en el fondo les gustaría tener en su territorio trabajadores y trabajadoras así de competitivos en términos económicos y tan dóciles y alienados.

Algunos tuvimos que oír esa típica cantinela de que los sindicatos practicábamos el alarmismo, pero más de dos meses después, la multinacional finalmente se quitó la careta y desveló sus planes: cerrará la fábrica de Villadangos. Ahora los avestruces sacan las cabezas de sus agujeros en la tierra y corren despavoridos, con la urgencia de ser los primeros en los titulares de los periódicos. Y el jueves, en la manifestación convocada en defensa del futuro industrial de nuestra región lucirán sin duda buscando la foto. Pero, como buenos avestruces, su instinto les pedirá volver a meter la cabeza en un agujero cuando los ‘alarmistas’ señalemos la gravísima dinámica en la que entrará León con este golpe de los negreros daneses y considerarán exagerada la petición de un plan estratégico nacional que evite la creación de un desierto poblacional en el noroeste de España.

Otros avestruces simplemente no irán a la manifestación. En la oscuridad de sus agujeros seguirán pensando que los problemas del exterior simplemente no existen.
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