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Los ataques del lobo aumentan como "una lacra" en la montaña

Los ataques del lobo aumentan como "una lacra" en la montaña

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En la imagen, restos de un ternero devorado por lobos. | L.N.C. Ampliar imagen En la imagen, restos de un ternero devorado por lobos. | L.N.C.
Estefanía Niño | 13/05/2019 A A
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Los ataques del lobo aumentan como "una lacra" en la montaña
Campo La Asociación de Ganaderos pide apoyo y compensaciones ante la situación donde además de terneros y reses han matado mastines
El lobo se ha convertido en todo un quebradero de cabeza para los ganaderos de la montaña leonesa que, en las últimas semanas, han venido denunciando constantes ataques. Unos ataques que no solo se han centrado en terneros, vacas o yeguas, sino que han llegado al punto de cobrarse la vida de perros mastines. Desde la Asociación de Ganaderos de la Montaña su presidente, Arsenio Rodríguez, explicaba a La Nueva Crónica que «llevamos dos semanas que salimos a altercado diario». Los más recientes se daban en las comarcas de Laciana y Babia según apunta el vicepresidente de la Asociación, José Manuel Arias, quien indicaba que un ganadero de la zona de Laciana ha perdido dos mastines por el ataque del lobo, «uno, el macho, apareció muerto, la otra, la hembra, no apareció, se la comieron». Una afirmación que hacía lamentando que «es una auténtica lacra, tenemos todas las medidas preventivas, los perros, el pastor eléctrico, y no sirve de nada».

Al caso de Laciana se suman otros, como cuatro terneros en Omaña, y otros tres en Villabandín el mismo día de las pasadas elecciones generales. Los ganaderos que pierden estas reses apenas cuentan con un respaldo, no hay compensaciones económica por parte de la Junta de Castilla y León. «Tenemos que tener un seguro particular, pero es como si yo entro a tu casa robar, te robo la tele, y la pagas tú, tienes que tener un seguro por si acaso entro», explicaba José Manuel Arias. «Tendría que ser la Junta, ya que entre comillas el lobo es suyo, quien se hiciera cargo, como en el caso de los ataques del oso». A esta realidad, Arsenio Rodríguez añadía otra particularidad, «el que hace el daño, el que tiene la responsabilidad, no puede ser quien pone el precio». Sí hay casos en los que sí existe una figura de natural, como un Parque Neutral, estos daños sí se pagan, pero son los menos. «La administración no nos tiene en cuenta a los que tomamos medidas preventivas, tenemos nuestros perros que cuesta un dinero mantenerlos, y al no compensarnos dan la razón a los que no tienen ni seguro ni nada».

El mastín, una herramienta

Otra de las realidades que desde la Asociación de Ganaderos de la Montaña se pone sobre la mesa es el hecho de que el mastín no está contemplado como una herramienta de trabajo. «Tienes los perros en el monte, va un senderista y te denuncia porque le han salido a ladrar o han molestado al perrín que llevan, y al ser un animal de más de 50 kilos, cursan denuncia contra el ganadero», recalcaba José Manuel Arias. Una situación que, señala, se repite con los cotos de caza «los cazadores también están en contra de los mastines, porque dicen que les espantan la caza de los cotos, y al final se prima más el derecho del coto que el de los ganaderos».

Una realidad que choca con el hecho de que «somos los que vivimos y tiramos por el medio rural, los que ponemos nuestro granito de arena, pero no se nos apoya», asegura Arsenio Rodríguez, quien recordó que «vas a cualquier reunión con las administraciones y el lobo parece un tema tabú, se sabe que hay un problema, pero nadie lo quiere atajar, nadie toma medidas». La única medida preventiva eficaz, detalla, son los mastines sobre todo en las zonas altas y de montaña con muchas hectáreas donde no es viable guardar el ganado a diario al caer la noche. Existe un limbo legal en relación al mastín. «Desde la Asociación hemos presentado un proyecto a la Junta de Castilla y León para que se considere al mastín y al carea como herramientas de trabajo para el ganadero, pero no nos escuchan, no legislan y la gente se está cansando». La ganadería, añade, «es la única profesión donde todo el mundo da consejos pero nadie da ejemplo».

Cerca de casa

Los ataques del lobo, que se han venido registrando desde Laciana hasta en la comarca de La Reina, se dan cada vez más cerca de los núcleos urbanos. Los ganaderos argumentan que el lobo baja ya a las zonas más cercanas, a los pastos y las cuadras, al tiempo que se preguntan qué pasará en verano cuando tengan que subir el ganado a los puertos. «Vivimos de nuestro trabajo, de nuestro ganado, pero el lobo se lleva gran parte de la ganancia».

Arias argumenta que si la situación ahoga, se puede llegar a puntos en que algunos puedan tomar medidas desesperadas. «Luego nos encontramos veneno, nos encontramos lazos, y luego dicen que vaya salvajes», al tiempo que recuerda que para muchas familias la ganadería es su sustento. «No hablamos de exterminio, sino de un control y de unas indemnizaciones justas, todo el mundo tiene que arrimar el hombro, no solo nosotros».

En Portilla de La Reina la situación se repite, tal y como relata David, un ganadero local. «El ganado está asustado, no se mueve, prefieren morir de hambre que moverse». Ataques con terneros muertos de los que el seguro no se hace cargo si no quedan restos, sino se puede demostrar, pero también animales heridos que sobreviven. «Sacarlos adelante supone muchos gastos, mucho trabajo, y depende de dónde les muerdan, si se tiran a las ubres, esa hembra ya solo vale para carne. ¿Esos animales no tienen sufrimiento? Los comen vivos».

El presidente de la Asociación reconoce que están «asustados» ante la situación «porque los empezamos a ver a plena luz del día, cuando nunca se les vio. Tiene que haber un control real de la especia, y una empresa externa no puede encargarse del censo de población». David, por su parte, argumenta que éste «es un problema ya de toda la montaña, si llega a haber los rebaños que había antes, con tantísimo ganado, los lobos se comen hasta al pastor».

Restricciones e Europa

El presidente de la Asociación asegura que las administraciones se escudan en que es la normativa europea la que obliga a esta política de convivencia con el lobo. «¿Nos obligan los mismos que en sus países los han exterminado mientras nuestras explotaciones tienen que convivir con ello?». Entiende que debe haber algún tipo de apoyo «que prime a los que vivimos con grandes carnívoros, para que la ganadería sea viable, para que estemos en igualdad de condiciones con otras zonas».
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