Lolo ‘remata’ sus murales

La ausencia más presente es, sin lugar a dudas, la de dibujante Lolo. Murales por toda la provincia, libros con sus trabajos y, sobre todo, los testimonios de quienes tuvieron la suerte de coincidir con él en su camino. Su compañera en la realización de los murales en los últimos años, Moñi, acaba de rematar el que ambos tenían sin acabar en Fresno de la Vega

Fulgencio Fernández
14/11/2022
 Actualizado a 14/11/2022
Lolo, siempre inconfundible aún sin mostrar su rostro, en plena faena realizando un mural. | MOÑI
Lolo, siempre inconfundible aún sin mostrar su rostro, en plena faena realizando un mural. | MOÑI
Este viernes el Auditorio Ángel Barja acogía la presentación de ‘Cuentos de carbón’, del médico y escritor Manuel Cortés, que lleva ilustraciones de Lolo y su hija Laia. Era su último trabajo, de hecho se lo entregaron a la editora –Marina, de Mariposa Ediciones– el día que Lolo falleció. Unas horas antes Moñi, la compañera de Lolo en la realización de murales en los últimos años, había acudido a Fresno de la Vega para rematar el último mural en el que habían trabajado y la muerte le sorprendió sin poderlo rematar. Ya está acabado, "por Lolo también", insiste Moñi, que siempre trabajó a cuatro manos con él y acumula un largo anecdotario a su lado recorriendo "pueblines", hablando con "los paisanos y las mujerinas" y entendiéndose como nadie con los chavales. "Tenía una mano increíble con ellos", recuerda Moñi mientras repasa fotos en las que aparecen rematando un mural con la noche ya cerrada, "hasta las dos y las tres de la mañana hemos estado en algún pueblo" y, por ejemplo, recuerda Carrizal de Almanza, pero hay muchos más, como Carbajal de Valderaduey, que es al que pertenece la foto de esta publicación.

También otra foto en la que Lolo aparece en mitad de un rebaño de ovejas: "Le encantaba porque podía decir aquello que tanto le gustaba de ‘aquí estoy coneste ganao’. Estábamos trabajando, llegaron las ovejas y él encantado".



Cada imagen es un nuevo recuerdo, mil anécdotas, de la ausencia más presente, la de Lolo, embarcado en no sé cuántos proyectos cuando la muerte le sorprendiócomo jamás mereció, a traición: un libro de motes, varios de seres mitológicos o, entre otros, lo que llamaba "crear la Arteagada; es decir, los descendientes de los Arteaga, de la que él era uno de ellos, en Fresno de la Vega".

"Con lo que más entrañables bromas hacía era con su abuela la de Borrenes, la abuela Juana". Y es que muchas veces contaba las historias de los pueblos y los nombres que les ponían, para lo que usaba el ejemplo de las hermanas de la citada Juana, que era la del nombre ‘normal’ pues las otras eran Prisca, Potamiana y Veridiana, que por si son poco complicadas unhermano de éstas se llamaba Dioresmediondis (creo, que no es tan fácil acertar al 100%).

Y precisamente vinculado a la ‘arteagada’ es el último trabajo inacabado (ahora ya finalizado) en Fresno de la Vega, pues era un encargo de Tomás R. Arteaga, periodista y enfermero, que también tiene una hermana enfermera, Elena, de ahí que en el mural aparezca el símbolo de la enfermería, junto a otras referencias que les encargó el citado Tomás: Punta Cana, Egipto, la figura del abuelo Nicolás, el escribano... o, cómo no, el pimiento de Fresno.

Todos los elementos y hasta memoria familiar están presentes en este mural que estaba sin acabar pero Lolo acaba de rematar a través de las manos y pinceles de Moñi.
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