Los agentes montaron un dispositivo de vigilancia por la zona del río Burbia próximo a dicha localidad para localizar al pescador del que se sabía, se había dirigido a pescar. Tras rutinas de patrulla de vigilancia por la vereda del río, localizaron al pescador precisamente en el instante que iba a arrancar el vehículo en el que se había desplazado y abandonar la zona.
Portaba una caña y 4 truchas de pequeñas dimensiones que fueron inmediatamente intervenidas por los agentes. La Guardia Civil propone para él sanciones por infracciones a la Ley de Pesca, ya que el río Burbia es un río de pesca sin muerte y que la Junta de Castilla y León ha suspendido la pesca en toda la Comunidad debido a la vigencia del Real Decreto del Estado de Alarma, además de la sanción correspondiente al incumplimiento de la normativa que impide la libre circulación de personas por el Estado de Alarma.
Las truchas recién pescadas. fueron entregadas al Centro de Acogida Nuestra Señora de Fátima de Fabero para que al menos fueran aprovechadas en alimentación.
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