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Lo que cuentan las calles de la historia de Coyanza

Lo que cuentan las calles de la historia de Coyanza

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Detalle de la portada del libro de Miguel Ángel Millán Abad. Ampliar imagen Detalle de la portada del libro de Miguel Ángel Millán Abad.
T.G. | 12/05/2019 A A
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Lo que cuentan las calles de la historia de Coyanza
Sur de León Valencia de Don Juan tiene 167 vías públicas de las cuales 10 son avenidas, 134 calles, 3 caminos, un jardín, 2 paseos y 17 plazas. Sus nombres no son los que fueron hace siglos y esta evolución la repasa el cronista de la localidad, Miguel Ángel Millán Abad, en su última publicación dedicada al callejero
La plaza que hoy es Mayor fue del Generalísimo. La calle del Vínculo ahora es la de La Independencia y la que se conoce popularmente como calle Mayor en realidad es Isaac García de Quirós. Hay una plaza que se llama (y ya se llamaba en 2853) La Isla del Lobo y el Jardín de los Patos antes era el de Félix Rodríguez de la Fuente. Algunas de estas anécdotas derivan de los avatares de la historia de Valencia de Don Juan cuyo callejero no ha sido ajeno a ella. Todo ello lo recoge en su última publicación el cronista oficial de la villa, Miguel Ángel Millán Abad, quien ha presentado su libro ‘Callejero de Valencia de Don Juan’, editado por el propio Ayuntamiento de la localidad, aprovechando la celebración de la Semana Cultural coyantina.

Valencia de Don Juan cuenta en la actualidad con 167 vías públicas de las cuales 10 son avenidas, 134 son calles, 3 caminos, un jardín, dos paseos y 17 plazas. Sus nombres no son los que fueron hace siglos y además de la historia que hay detrás de cada denominación de todos estos rincones hay otra, mucho más persona, que por inolvidable no olvidan quienes alguna vez han sido vecinos de Coyanza. Estos guardan en su memoria el nombre de la calle donde nacieron, en la que jugaban de niños, a la que cambiaron el domicilio... Esta es otra historia, pero la que cuenta Miguel Ángel Millán Abad es la primera, la de la plaza Santa Marina que se llama así para recordar a los vecinos de Valencia de Don Juan que allí estuvo una iglesia que llevaba tal nombre, como la de Santiago, la del Salvador p la de San Juan. Y así muchas haciendo gala de las once parroquias con las que llego a contar la localidad.

Si la iglesia no es ajena al callejero de Valencia de Don Juan tampoco lo son los grandes episodios de la historia de España que conllevaban el baile de denominaciones de las calles, como pasó en la II República y la sucesiva Guerra Civil. Algunos de estos últimos nombres no se cambiaron hasta 1982, permaneciendo nombres como José Antonio Primo de Rivera o General Mola hasta esa fecha en los letreros de las calles. Más tardó en desaparecer la denominación de plaza del Generalísimo, la que hoy se conoce como plaza Mayor y que aguantó con el nombre del dictador hasta 2003 que se efectuó el cambio oficial de la misma.

El autor del libro donde se recoge toda esta información lamenta en su introducción la desaparición del callejero de algunos nombres tradicionales como la calle de la Pelota, la de la Barca, la de Arriba, la de Abajo o la calleja de la Nevera. Muchas de estas denominaciones desaparecieron para llamar a las calles con el nombre de personajes ilustres o destacados, para darles también el nombre de lugares. Aunque no todos se perdieron, que sigue en el callejero de Valencia de Don Juan la calle del Cuchillo, una de las más antiguas, que tiene forma de tal, y también la calle de Los Balcones que, pequeña y estrecha, recibe este nombre irónico por no haber en ella más que pequeños ventanos (al menos hasta una obra reciente en una casa ubicada en ella que le hizo honor al nombre). Entre las anécdotas que recoge el cronista oficial de Valencia de Don Juan en su última publicación está la de la calle de los Chiqueros, junto a la Plaza de Toros coyantina. En otros tiempos fue una «angosta callejuela, generada por una torrentera que vertía las aguas de lluvia, sobrantes de la zona, directamente a la Presa de San Marcos». Hoy por ella no corre el agua pero allí sí desembarcan los toros antes de la lidia para ser capeados como ha hecho Valencia de Don Juan con la historia, la que cuentan los carteles que ponen el nombre a sus calles.
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