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Lo de la Cultural

Lo de la Cultural

OPINIóN IR

03/05/2021 A A
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Lo de la Cultural
No suelo escribir de fútbol, la verdad, ni prácticamente de ningún otro deporte, más que nada porque hay muchos compañeros y articulistas que pueden hacerlo, y lo hacen cada día, como mejor criterio y conocimiento que yo. Pero permítanme esta incursión puntual en el terreno balompédico, siquiera sea en calidad de aficionado, y, vaya, también en calidad de leonés.

La aventura de la Cultural y Deportiva Leonesa, por lo que se refiere a esta extraña y kafkiana temporada, terminaba ayer en un estadio emblemático de la Primera división, Balaídos: un lugar mítico sobre el vuelan y revuelan las gaviotas, a pocos metros del Atlántico. En plan melodramático diríamos que es un bello lugar para morir.

Pero no, la Cultural no ha muerto, ni mucho menos. Sólo ha sido descabalgada de un sonoro manotazo del ‘play off’. Es, en el peor de los casos, una muerte temporal, porque el fútbol, y eso es lo bueno, permite la resurrección. Habrá que esperar, eso sí, porque ganar al Zamora el próximo fin de semana no supondría volver a la vida, sino, solamente, despedirse con un poco más de dignidad.

La resurrección tendrá que ser a más largo plazo. Aunque no mucho: antes de que nos demos cuenta estaremos enfilando la próxima temporada. El fútbol vive también de la posibilidad de olvidar el pasado inmediato, pero para eso hay que construir un futuro esperanzador.

Es verdad que en León tendemos al victimismo y al escepticismo. Es verdad. Es uno de nuestros grandes males, una de esas cosas que nos lastran. Lo que sucede es que también uno se cansa de ser siempre el que recibe los golpes: los que sean, vengan de donde vengan. No diré aquello de que a perro flaco todo son pulgas, porque me parece poco educado para la tierra en que nací. Pero tengo algunos momentos en los que lo pienso. Y ya no hablo estrictamente de fútbol: toques el asunto o el tema que toques, de inmediato comprobarás que, si algo negativo nos puede suceder, probablemente nos sucederá. Sí, lo sé: estoy cayendo es ese victimismo que critico… Lo sé.

Hay que cambiar de actitud: de acuerdo. En todos los terrenos. Hay que sacudirse el desánimo. Caer y levantarse. Y, si es posible, caer un poco menos… Alguno dirá: ¡lo de la Cultural es fútbol, nada más! ¡No exageremos! Pero no creo exagerar.

Para empezar, no me parece que sólo sea fútbol. No es así si nos comparamos con otros lugares, donde conceden a su equipo local un papel importante en el impacto positivo sobre la ciudad. No sólo en la economía, también en el bienestar de la gente. Todo lo bueno que nos pase cuenta. Todo lo que traiga un poco de alegría cuenta. Y, por supuesto, lo que aporte relevancia a la ciudad.

Y un equipo de fútbol importante contribuye a hacer importante a una ciudad. A que se visibilice mejor. No será fundamental, si lo comparamos con otras cosas de la vida, pero levantar la moral de la gente, diseminar alegría, no me parece algo ni mucho menos baladí. ¡Y más en la situación en la que nos encontramos! León no puede dilapidar ni un gramo de felicidad, ni un solo instante de iluminación. Ya no. Ya no hay margen, me temo. Estamos a punto de hacernos casi invisibles (sí, victimismo otra vez…, pero difícil de negar: desaparecemos en cuerpo y en alma). Y ya está bien.

Yo no relegaría a lo meramente anecdótico lo que, a buen seguro, muchos considerarán un fracaso de la Cultural esta temporada. Digo fracaso porque clasificarse para la nueva categoría (una Segunda B mejorada, aunque no sé si muy mejorada…), con ser importante, no me parece precisamente lograr una marca olímpica, ni una meta estratosférica. No: eso era lo mínimo.

Es lo menos que se le pedía, y no sirve de nada decir, para subrayar el tamaño de la gesta, que el Deportivo de la Coruña aún no lo ha conseguido (cuando esto escribo). No: la Cultural, por historia, por relevancia, por la ciudad a la que representa, debería estar al menos en Segunda división (pronto será su centenario, y aquí seguimos…). Como ya estuvo hace muy poco, y de donde descendió con escasa fortuna. La suerte tampoco parece estar de nuestro lado… Pero ya se sabe que la fortuna ayuda a los audaces. Seámoslo cuanto antes, por favor.

Ayer la resurrección estaba difícil. Demasiadas derrotas seguidas en las últimas fechas, algunas difíciles de comprender. La empresa se antojaba imposible. Por si eso fuera poco, la muy errada actuación arbitral propició que la Cultural se fuera del partido antes de tiempo. Nadie entiende cómo se pitó ese penalti inexistente: pero, en fin, hasta con el VAR se cometen errores una y otra vez. No fue el único error, aunque sí el más importante. Y ahí se acabó todo.

Pero, naturalmente, la Cultural no queda descabalgada del ‘play off’ por esas decisiones equivocadas en Balaídos. Todo viene de mucho antes. Del enorme desconcierto acumulado. De la falta de solidez y de continuidad. Lesiones, tarjetas, cambios de entrenador: nada ajeno al fútbol, sin embargo. Un gran equipo tiene que sobreponerse a todo eso. Y así, ante un partido como el de ayer, poblado por la adversidad, quizás los efectos no hubieran sido tan letales.

En fin, algo bueno se saca incluso de lo malo. La elección de Ramón González me parece un acierto, si goza de apoyo y libertad. Su trayectoria le avala. A veces no es cuestión de nombre (aunque él lo tenga, al menos como futbolista). Estoy seguro de que siempre se ha intentado hacer el mejor equipo posible, y que, por lo que sea, este año no ha funcionado. Ayer algunos jóvenes fueron incluidos por González en la alineación (y ahí está Aarón Piñán, ahora en el Coruxo). Creo que este debe ser el camino. Ya puestos, el propio Celta (aunque su infraestructura sea mucho mayor) es el mejor ejemplo de la importancia de la cantera: no hace falta mirar más lejos.

Por supuesto, la economía del club marcará algunas decisiones. Es inevitable. Confío en que la nueva división sea más productiva, pero, justo ahora que la situación concursal llega a su fin, el papel de Aspire debe ser alabado. Basta pensar de dónde venimos. Se agradecería un empujón final para lograr una arribada estable al fútbol profesional: y eso implica una economía bastante mejor, me temo. Hay empresas que se han involucrado, en estos tiempos tan difíciles. También es de agradecer. Esa participación debería crecer: con las multinacionales, por ejemplo.

La Cultural es en parte un síntoma de la ciudad (y la provincia), dice cosas sobre el estado de ánimo. Su éxito siempre será nuestro éxito. Y quizás no baste con preguntarnos lo que Cultural puede hacer por nosotros, aunque necesitemos ya ese plus de alegría, sino lo que nosotros podemos hacer por ella.
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