El dramaturgo Álvaro Tato, que se ha hecho cargo de la adaptación de los entremeses de los autores del Siglo de Oro para construir este espectáculo dirigido por Yayo Cáceres, no oculta que el objetivo del mismo no es otro que «reflejar a través del siglo de oro del teatro español el debate actual que existe en torno al humor, al escándalo y a la autocensura», ha declarado a Europa Press con motivo del estreno de la obra el pasado mes de febrero en el madrileño Teatro de la Comedia. «El personaje de Juan Rana es un ejemplo de reírse hasta de su propia sombra, de la sociedad, de los estamentos y las clases sociales, incluidas la aristocracia y la realeza; así que relacionarlo con este debate social que hay en torno al humor y la autovigilancia es fascinante en este tiempo», sostiene Tato.Para su director Yayo Cáceres, el personaje de Juan Rana «marcó toda una época porque estaba hecho contra el mal humor y los esquemas que impedían reír. Necesitamos el humor para poder ser libres, es la única manera de soportar la vida que, a fin de cuentas, no tiene un final feliz».
En esta misma línea, el actor Juan Cañas, que interpreta al propio Calderón de la Barca y a Velázquez, ha explicado en declaraciones a Europa Press que «se trata de una reflexión moderna sobre ‘el paralelismo’ entre la actualidad y un juicio inquisitorio, cuya diferencia fundamental es que la idea se ha vuelto más perversa porque actualmente el juez es la propia sociedad», sentencia el actor.A pesar de que Juan Rana se convierte en esta versión en la risa y el humor «como vehículo para hablar del ahora a través del antes», el espectáculo cuenta también con «momentos oscuros», según ha relatado a la agencia el actor Miguel Magdaleno. «Es difícil hablar de los propios juicios sociales sin ponerse un poco oscuros».
La compañía Ron Lalá ha añadido a esta adaptación su marca de la casa, que no es otra que la música en directo. Así, según ha detallado el actor Daniel Rovalher, el espectáculo cuenta con una proporción musical muy grande, con un recorrido folclórico en el que tanto la música latina como las rumbas y las sevillanas tienen cabida. «No hay tanta música ambiental como en otros espectáculos, principalmente nos apoyamos en una instrumentación acústica hecha en directo y que tiene la madera y las cuerdas como protagonistas», concluye.