Ya no estamos locos

Por Claudia Cendón de la Mata

10/09/2023
 Actualizado a 10/09/2023

En una sociedad en la que casi todo es relativo y en la que existen pocas verdades absolutas, hay algo que es incuestionable, y es el hecho de que, para bien o para mal, todo está cambiando a una velocidad vertiginosa. La tecnología está en constante desarrollo, nuestras rutinas y costumbres ya no son las mismas que hace unos años, e incluso muchas de nuestras preocupaciones ahora son diferentes. Y con respecto a esto último, podemos decir que ha aparecido, pisando fuerte, la preocupación por la salud mental. 

Hasta hace no mucho tiempo, los problemas psicológicos eran prácticamente un tema tabú. De puertas para afuera, lo habitual era tratar de dar una imagen de bienestar mental que en muchas ocasiones no se ajustaba a la realidad. Y por supuesto, no se quería ni oír hablar de la posibilidad de acudir a un psicólogo. El hecho de pedir ayuda, era visto como algo que solamente hacían los locos y los desequilibrados, aunque tampoco estaba demasiado claro el significado de estas palabras. 

Sin embargo, en los últimos tiempos hemos sido espectadores del gran cambio que ha comenzado a producirse, especialmente a raíz de la pandemia, cuyos efectos causaron un notable deterioro en la salud mental de gran parte de la población. Ahora, ya casi nadie te mira raro si le cuentas que vas al psicólogo o que has decidido pedir ayuda porque no te encuentras bien. Ya casi nadie piensa que por ello alguien esté loco. De hecho, esa palabra se utiliza cada vez menos. 

Quedar con un amigo y que te cuente los avances que está consiguiendo con su psicólogo, que en una reunión familiar o social se hable sobre salud mental, o que un personaje público hable abiertamente, a través de los medios de comunicación o de las redes sociales, de los problemas psicológicos que sufre o que ha sufrido, son situaciones que antes eran impensables y que ahora forman parte de nuestro día a día. Lo que antes era algo excepcional, se ha convertido en algo cotidiano. 

¿Esto quiere decir que ahora somos más vulnerables psicológicamente que antes? La respuesta es que no. Ha habido factores que han contribuido a que nuestra salud mental empeore, como la anteriormente mencionada pandemia o determinadas características de la sociedad actual, basada en la rapidez y en la inmediatez, así como en la sobreexposición digital. Pero, sobre todo, lo que se ha producido es un cambio de perspectiva a nivel general con respecto a la importancia de buscar el bienestar psicológico para poder tener una buena calidad de vida y para poder alcanzar nuestros objetivos y nuestras metas. Por ello, para gran parte de la población, el cuidado de la salud mental se ha convertido en algo fundamental. 

Está más que demostrado científicamente que sin bienestar mental no puede haber salud. La propia Organización Mundial de la Salud la define como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Por lo tanto, podemos decir que, como sociedad, vamos en la dirección correcta otorgándole cada vez más importancia a esta parte de nuestra salud que antes teníamos olvidada. 

No cabe duda de que todavía tenemos que avanzar mucho más en este ámbito, garantizando que, todo aquel que lo necesite, pueda recibir una atención psicológica de calidad y adecuada a sus necesidades. Pero, al menos, ya hemos dado un primer paso. Hemos identificado el problema, sabemos cuál es la solución y normalizamos que esta solución se lleve a cabo. Hablar sobre bienestar mental ya no es un tabú, ir al psicólogo ya no es una cosa que hacen los locos y, sobre todo, ahora somos capaces de entender que cualquier persona puede necesitar ayuda en algún momento de su vida y que una sociedad sana es aquella que cuida de su salud mental. 

Sigamos avanzando por este camino, acabemos con los prejuicios y con los estereotipos que todavía continúan presentes en algunas situaciones y consolidemos la cultura del cuidado de la salud mental como uno de los grandes hitos de la primera parte de este siglo XXI. 

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