"Vuelvo a este cofre precioso y humilde de la iglesia de Lago"

Manolo Sierra, el pintor lacianiego/babiano, inauguró en la iglesia de Lago de Babia la muestra ‘Luz que parpadea aún no clarea’

29/06/2026
 Actualizado a 29/06/2026
La cama, elemento fundamental de la noche, tiene gran protagonismo en la muestra que inauguró Manolo Sierra en la iglesia de Lago.
La cama, elemento fundamental de la noche, tiene gran protagonismo en la muestra que inauguró Manolo Sierra en la iglesia de Lago.

Laciana y Babia respiran Manolo Sierra por todos sus poros: murales, los universales carteles de Estás en Babia, cuadros en muchas casas, logos de negocios, vidrieras...  Estas dos comarcas cuentan con el impagable privilegio de la cercanía y el cariño de Manolo Sierra, un artista de incuestionable calidad y una firma propia, un sello personal, como pocos han logrado.

Y en estas comarcas, un pequeño pueblo, Lago de Babia, ha decidido hacer más suyo aún ese privilegio de la amistad de Manolo Sierra y el pintor y muralista, allí también autor de las vidrieras de su iglesia, está mucho más presente, hasta a los calendarios ha llegado. Ayer ha dado un paso más y en la iglesia de la localidad se inauguró, con presencia de Sierra, la muestra titulada: «Luz que parpadea, aún no clarea», que el artista explicaba: «Andaba yo dándole vueltas al concepto de la noche, pero no cerrada, esas noches de Babia claras, con la luna en lo alto y un día encuentro uno de esos papeles que traes por los bolsos con esa frase: Luz que parpadea, aún no clarea; y me dije, coño, esto es lo que busco, aunque reconozco que no recuerdo en qué momento la anoté, quién la dijo».

Y sobre varios elementos de esas noches con luz, fundamentalmente las camas, fue construyendo la exposición que este domingo inaugura: «La cama, o tal vez el edredón pues es el que realmente pinto, son el núcleo de la muestra, por eso dice el cartel ‘algunas camas y otros cuadros’, todos ellos de elementos muy cercanos a este concepto de la luz, por ello aparece mucho la luna, en todos hay una ventana que no da a la noche sino a una luz tenue que muestra el exterior, los cielos estrellados de esta tierra, que me fascinan. Es decir, unos componentes de mi mundo que viajan a través de los espacios de la noche».  

- ¿Y qué dirías que alimenta esos espacios, qué hay de Manolo Sierra?
- Pues llegados a estas edades, compañero, lo que habita es la memoria como elemento nutriente de cómo nosotros entendemos que se configura el mundo. Diría que es un diario muy personal de cómo interpreto lo universal.
- Expones en Lago, hay ríos, lagos, agua...
- Hombre, por supuesto. En Babia el agua es fundamental, siempre ha hay, no olvidemos que en tiempos era el fondo del mar.

Y ha llevado su muestra Manolo Sierra a la iglesia de la localidad, algo que ya hizo en 2025 con otra similar y cuyas vidrieras son obras suyas. «Para mí es muy emotivo. Repito después de la experiencia del año pasado, y lo hago en este cofre precioso y humilde, en el que hay una luz especial, en el que están mis vidrieras, en el que hasta las humedades tienen unos colores singulares, propios».

Y a las siete de la tarde de este domingo fue la inauguración; allí acudió Manolo Sierra, la Junta Vecinal y, sobre todo, los vecinos. «La exposición es siempre un homenaje a ellos, a un pequeño pueblo que apuesta por la pintura y la cultura y de los que pretendo ser caja de resonancia. De ahí que el nutriente de toda la exoposición sean esos elementos de su vida cotidiana, de sus días... y de sus noches. Dibujar, plasmar, un mundo sencillo frente a este otro de mala folla que nos rodea y casi nos deprime».

Allí, en la iglesia, están las camas, los edredones, las luces, la luna, los ríos y los paisajes, esa ventana que aparece en todos los cuadros y siempre muestra la belleza del exterior parpadeante... y la cierra Manolo Sierra con cuatro obras, de pequeño formato, redondos, sobre tabla... «Reflejan algo inevitable en estas tierras y más si hablamos de memoria... la mina. Se piensa más en Laciana cuando se habla de ella, pero en todos estos pueblos de Babia, y en Lago también, siempre había una o dos familias, como poco, que trabajaban en la mina y que, en casos de localidades pequeñas como Lago, eran una parte importante. Por eso he querido que estén, en pequeña proporción pero están».
Los mundos de Sierra... y la cama.   

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