Unos bebederos o pequeños charcos artificiales instalados al efecto, harán que numerosas aves y pequeños mamíferos acudan regularmente a beber y a darse unos chapuzones que les alivien de esas altas temperaturas.
Las fotografías de hoy son imágenes de la naturaleza que han sido tomadas en dos bebederos que tengo instalados, uno en mi jardín y otro en un pinar cercano a la capital leonesa, buscando obtener distintas especies. Como todas mis fotografías, cuento para su realización con los permisos pertinentes de la Delegación Territorial de Medioambiente de la Junta, que es concede los permisos. Un pequeño aguardo o escondite, para evitar que los animales nos vean, una buena dosis de paciencia, y una nevera con bebidas frías son fundamentales. Si fuera del aguardo la temperatura ronda los 30 grados, en el interior fácilmente hay diez grados más.
La lista de visitantes es interminable, ya que entre los dos charquitos, he fotografiado más de 50 especies. Eso si, he pagado mi tributo en horas de acopio de agua, normalmente cada dos días, así como en horas de espera bajo temperaturas y en condiciones muy alejadas de lo que consideramos confortables. El resultado creo que merece la pena el esfuerzo, y desde luego a estos pequeños amigos les he hecho la vida un poquito más fácil en los duros meses de calor.
A parte de especies más o menos comunes de aves insectívoras, y granívoras, acuden regularmente otras aves como pícidos (los conocidos como pájaros carpinteros), pequeñas rapaces forestales, torcaces, tórtolas, algún reptil y pequeños mamíferos. Al caer la noche el charco tiene otros visitantes, corzos, ginetas, murciélagos, lirones.. etc. En fin, una enorme cantidad de fauna pasa a depender del agua que aportamos al bebedero o charco artificial de poco más de un metro cuadrado.
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