En exposiciones anteriores de la artista hemos conocido parte de su obra que ha sido ampliada con nuevas aportaciones en las que combina el dibujo y la pintura con las telas y el collage introduciendo nuevos elementos en su conjunto expositivo. Virginia cuenta de este modo su exposición: «Siempre he tenido estas connotaciones creativas en diferentes apartados y a día de hoy estoy mostrando en el ILC mi obra ‘Estepitaco’ de la cual hay una muestra bastante amplia, detallando que el nombre se refiere a es EScultura, TEjido-TElar, PIntura, TApiz y COllage. Es un collage creativo, pero es también un collage de emoción, sentimiento, recuerdo y un bagaje vital».
Su relación con las tierras leonesas la explica así: «Caí aquí gracias al Camino de Santiago y tuve la oportunidad de adquirir un pequeño terreno donde pude desarrollar mis ganas de hacer una vida rural, y ese contacto con la Naturaleza, justo con la entraña de la Naturaleza dio origen a esta obra que, con todo mi bagaje de formación artística en Cataluña, se hizo aquí una síntesis y así desarrollé la obra ‘Estepitaco’, aparte de otras obras relacionadas siempre con la Naturaleza».
En su obra utiliza gran variedad de materiales que une como un collage que es la clave y la palabra final del título de la exposición. «Yo siempre he estado muy atraída por el mundo del collage, siempre he guardado cosas que te vinculan a una época o a unas personas y fueron cogiendo como cierta solidez en el collage», reconoce: «El mundo textil siempre me interesó, pero no porque yo quisiera vincularlo a una obra de gran collage, se fue desarrollando el proceso poquito a poco y la gran motivación han sido esos pequeños líquenes e la Naturaleza, esa abstracción que la que me llevó a hacer esas cosas volumétricas y buscar sentido a cualquier material que pudiera darme cierta sintonía con lo que yo quería expresar además, mediante los viajes y demás, los materiales tomaron su propio sentido y realizaron un intenso diálogo».

La obra ha tenido un desarrollo largo, como mínimo 15 años. «Yo comencé a hacer esta obra en el 2011 y se ha ido desarrollando cada vez con más pasión», relata: «Aunque hay otros artistas del textil, yo caí en él por pura emoción en esa sintonía con el objeto, que en un momento dado tiene una utilidad, y aquí pasa a formar parte de una obra cobrando una nueva vida. Tengo cosas de mi mamá, de familiares, de gente que me ha ofrecido y quiero reivindicar ese pasado en la obra, recordarlo, venerarlo y al mismo tiempo con la fuerza de la pintura y de la conversión de todo ello en una obra de Arte». También reivindica a su manera el reciclaje: «Mi obra reivindica el mundo del reciclaje, pero no el reciclaje por el reciclaje, sino en el sentido de respetar las cosas y buscar una vía de reutilización mediante las sugerencias de la obra».
Virginia pasó varios años en un lugar apartado del mundo, en una soledad buscada en Manjarín, al lado del Camino e Santiago con una conexión con la Naturaleza en la máxima soledad. «El espacio abierto solamente puedes sentirlo si realmente estás solo y volver al mundo interior después de haber vivido en el exterior, solamente puedes conseguirlo en soledad, una soledad buscada y bien llevada, una soledad fértil», recuerda.
Su obra tiene numerosos motivos: la femineidad, los elementos e la Naturaleza: agua, aire, fuego, tierra y éter, los paisajes, personajes extraños, motivos de sus viajes la búsqueda de su propia identidad y en una última etapa se ha acercado a Velázquez, trabajando sobre el elemento femenino: las meninas. Son infinidad de materiales que se han unido para hacer una obra como de alta costura: botones, trozo de saco, liquen, puntillas y telas y esta diversidad es enriquecedora, porque es el propio ser del planeta.

Cuando el espectador contempla sus obras pasa del plano general a los detalles y ve que la obra varía. «Cualquier trocito describe un mensaje y una simbología, esa fusión entre materiales que son dispares y al mismo tiempo se complementan y se unen creando una maravillosa unidad», explica la artista.
Se trata de una exposición especial en la que se puede ver a través del trabajo textil el interior de la autora, sus emociones, sus vivencias y su contacto directo con la Naturaleza en tiempos de soledad. Un repaso al mundo que ha tardado 15 años en construir y que sigue en funcionamiento creando nuevas obras en una búsqueda continua, experimentando con nuevos materiales e ideas.
Esta obra se podrá ver en el Centro Leonés de Arte de la calle Independencia 18, hasta el día 6 de septiembre de 2026. Este viernes, a las 18:30 horas, habrá una visita guiada a la muestra.
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