Villabalter sale a la calle por la suspensión de la Setic: "La cultura no es un capricho, es un derecho"

La asociación Balterius 98 convocó el pasado jueves una concentración a la que asistieron unas 400 personas

08/08/2026
 Actualizado a 08/08/2026
Una imagen de la concentración en protesta por la suspensión de la Setic. | ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ
Una imagen de la concentración en protesta por la suspensión de la Setic. | ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ

Este sábado sería la tercera jornada de una cita con solera que nació a finales del siglo pasado. El viernes habría sido la segunda y la noche anterior habría cambiado la oscuridad por la luz de las artes escénicas en su inauguración si este año la Semana de Teatro Intergeneracional en la Calle (Setic) no hubiera desaparecido del calendario estival de Villabalter.

«Este verano la plaza estará en silencio», indicaban los impulsores en el comunicado de suspensión. Aunque no ha sido del todo cierto: sustituyendo la que hubiera sido la primera función de la Setic, varios centenares de personas se reunieron este jueves «para defender la cultura» y velar por la continuidad de la propuesta.

Todos ellos se congregaron en una plaza que presume orgullosa, sobre un monolito, de una placa de acero en honor a Balterius 98, la asociación que en ese mismo año –1998– estableció los cimientos de la Setic celebrando su primera edición. Laura Franco Castaño forma parte de la quincena de miembros «activos» que la integran: «Nosotros hicimos la Setic del año pasado con un previo acuerdo económico del Ayuntamiento y, una vez acabamos la edición, como cualquier año, emitimos la factura. Esa factura no acababa de tramitarse y, ante esa situación de incertidumbre, nos pusimos en contacto con el Ayuntamiento».

Fue entonces cuando el Consistorio instó a la asociación a realizar un cambio en la cuantía, puesto que el último espectáculo de la Setic de 2025 –el del grupo salmantino Mayalde–, se llevó a cabo en el auditorio de Azadinos y no en San Andrés del Rabanedo. «No se podía hacer en la calle y el Ayuntamiento de San Andrés no facilitó un lugar bajo techo», explica la entrevistada: «Antes de cancelar la actuación y tener que pagar igualmente, preferimos preservar el disfrute del público aunque fuese en otro municipio, así que emitimos una nueva factura con la cantidad económica que el Ayuntamiento nos dijo». Balterius 98 «ha tenido que asumir todas las contrataciones de los grupos de teatro» y eso, en palabras de Laura, «es lo que ha pasado: Que todavía estamos a expensas de cobrar la cuantía económica perteneciente a la Setic de 2025». 

Algunos asistentes a la concentración de Villabalter. ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ
Algunos asistentes a la concentración de Villabalter. | ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ

Así resume la joven una situación que ha derivado en conflicto; el que supone el hecho de que un festival con casi tres décadas de vida, que se ha venido celebrando de forma ininterrumpida desde su creación, haya cancelado, por primera vez, su presente edición. La vigésimo octava. «Nadie pensaba que en esta continuidad, después de 27 años, iba a suceder una cancelación cuando ni siquiera en la pandemia se había cancelado la Setic», considera Laura: «Que no haya relevo generacional, que el proyecto llegue a su fin pero de forma bonita o consensuada... Pero que no hayamos podido hacer la Setic por un desacuerdo total con el Ayuntamiento por una falta de pago, pues es triste».

La situación no pasó desapercibida en el pleno celebrado en el Consistorio de San Andrés del Rabanedo el pasado 30 de julio, cuando los grupos de oposición –Psoe, Izquierda Unida-Podemos, Vox, Ciudadanos y PP– votaron a favor de una moción presentada en defensa de la Setic. Solo hubo cinco votos en contra; todos del partido que gobierna en el municipio, UPL, cuya alcaldesa, Ana María Fernández Caurel, especificó: «Es por la reprobación, no porque no estemos de acuerdo en pagar la factura». En aquel momento, el concejal de Cultura, Manuel Romero, rechazó la «falta de diálogo» a la que han aludido en varias ocasiones los miembros de Balterius 98, reconociendo aun así que «existe una factura pendiente de pago». 

El edil atribuyó el retraso a la necesidad de corregir la documentación presentada por la asociación debido al cambio de ubicación antes citado y a otros problemas administrativos, como la ausencia temporal de interventor y el requisito «imprescindible» de «disponer previamente de la liquidación presupuestaria de 2025 antes de poder tramitar el reconocimiento extrajudicial» y refirió las «facturas pendientes» de su área: «Tenemos muchas facturas del año pasado sin pagar. No es exclusiva la deuda con Balterius y lamento la de todos los deudores que tenemos en este momento». Romero quiso contradecir las acusaciones de «desidia o falta de interés», reivindicó «las reuniones mantenidas, las gestiones para conseguir financiación adicional, los intentos de pagar la factura el año pasado y el esfuerzo por desbloquear un expediente» de la Concejalía y concluyó con insistencia: «Lo que queremos no ha cambiado: queremos pagar esa factura».

Una de las pancartas que pudo verse este jueves. ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ
Una de las pancartas que pudo verse este jueves. | ÁLVARO CUENCO FERNÁNDEZ

Desde la asociación, sin embargo, sostienen que, «en los últimos años, ha sido complicada la comunicación» con el Ayuntamiento, percibiendo «una poca valoración del proyecto de la Setic». Un proyecto con más de cinco lustros de vida que nació de forma altruista, sin procurar ningún tipo de rédito económico, de la mano de amantes del teatro como Manuel, miembro fundador de Balterius 98 que no quiso faltar a la concentración. O como la propia Laura, que creció rodeada de un ambiente teatral que en su pueblo natal ya es seña de identidad. «Yo iba a talleres de teatro cuando era pequeña; cuando Manolo, el fundador, daba los talleres en la Casa de Cultura», recuerda: «Somos personas que hemos mamado toda nuestra vida el teatro y el encuentro del pueblo a través del teatro».

Así, con un ambiente cultural un tanto enrarecido, lo que aparentemente sí tienen en común la asociación y el Consistorio es la intención de no prolongar este parón en la celebración de la Setic. «Queremos que los vecinos de Villabalter confíen en este equipo de gobierno, en que revertiremos la situación y habrá Setic, si es vuestra voluntad, por supuesto, a la mayor brevedad», indicó el concejal de Cultura en el pleno. «Nosotros no pensamos que la suspensión de la semana de teatro se convierta en algo definitivo en el sentido de que se ha suspendido por este factor económico», opina por su parte la joven: «Creemos que la situación no es tan compleja y que la factura, realmente, ya podía estar pagada y queremos que esta situación se desencasquille para cobrar el año que viene y que valoremos la Setic desde otro punto». 

Por eso se mantienen los integrantes de Balterius 98 y los vecinos y vecinas de Villabalter a la espera de una solución. «No tenemos ningún tipo de comunicación oficial ni una llamada para saber que esto se está tramitando», revela Laura, asumiendo con tristeza la cancelación de una propuesta que debería estar celebrándose en estos días. La misma tristeza fue la que mostraron las alrededor de 400 personas –cifra la joven– que este jueves se reunieron en las calles de Villabalter. Lo hicieron sin teatro, con un pedestal a modo de escenario que sirvió para expresar su malestar. Lo hicieron con los carteles de antiguas ediciones de la longeva Setic y con pancartas que rezaban, entre otras cosas: «La cultura no es un capricho, es un derecho».

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