‘La Catedral de León’, publicado por la editorial Almuzara, es la nueva obra de Carlos Taranilla, un exhaustivo recorrido por uno de los grandes emblemas del arte gótico europeo. El autor sitúa desde el inicio el templo en una larga secuencia histórica, recordando que el solar sobre el que se alza la Pulchra Leonina fue anteriormente un asentamiento megalítico. Según recoge el Calepino de 1762, allí existió un crómlech «semejante al de Stonehenge», vinculado a antiguas rutas comerciales del estaño y el ámbar.
La construcción del actual edificio gótico comenzó en 1204 o 1205, durante el último año del episcopado de Manrique de Lara. Taranilla se apoya en el testimonio de Lucas de Tuy, quien dejó constancia de que el prelado inició «una gran obra» que no llegó a ver concluida, un dato considerado fiable por la cercanía temporal del cronista a los hechos.
El libro no deja rincón sin analizar y aborda también los numerosos problemas estructurales que ha sufrido la catedral a lo largo de los siglos. La mala calidad de la piedra procedente de las canteras de Boñar, muy sensible al agua, y una cimentación deficiente sobre un subsuelo con aguas subterráneas provocaron deterioros ya desde el siglo XV y obligaron a sucesivas restauraciones.
A través de distintos capítulos se estudia la fachada exterior –el pórtico, el Juicio Final, la portada de San Francisco o la figura del ‘green man’– y, en el interior, capillas, coro, órgano, retablos, claustro y Museo Catedralicio. Cada escultura y cada vidriera son objeto de atención en un recorrido minucioso por el primer Monumento Histórico Artístico declarado en España.
Carlos Javier Taranilla de la Varga (León, 1956), historiador del arte y autor de más de treinta libros, combina en esta obra un estilo didáctico y riguroso que invita al lector a pasear, palmo a palmo, por siglos de historia y belleza.