La provincia de León, pese a sus problemas de despoblación y envejecimiento de la población, sigue manteniendo una meritoria escena (contra)cultural protagonizada por numerosas personas y colectivos. Tal y como cantan la banda actual de punk-hardcore ‘Zoketes’, "ésta es la ciudad olvidada pero es nuestro hogar". La Asociación Dead End León es uno de esos agitadores, que a lo largo de los últimos siete años ha organizado más de cincuenta conciertos y fiestas en casi 20 escenarios diferentes de la ciudad, colaborando con multitud de personas y colectivos locales.

En este ciclo, cuatro grupos cogerán el testigo para revisitar ese tránsito continuo desde el punk y el garage-rock, pasando por el post-punk hasta la electrónica: un peregrinaje al que las fronteras estilísticas no pueden poner límite. Los conciertos comienzan mañana, 4 de agosto, con la actuación del grupo Rata Negra y su sonido que conjuga el punk siniestro con la dark-wave. El 11 de agosto será el turno de Paniks, definidos como rockabillys o punks por su ecléctico estilo musical. El 18 de agosto Reykjavik 606 ofrecerá su directo totalmente renovado y el 25 de agosto cerrará el programa Polpot, con un concierto que pretende ser atmosférico pero a la vez bailable, en una improbable mezcla entre la psicodelia y el postpunk.
La programación se completa con una mesa redonda que tendrá lugar mañana a las 20:00 horas bajo el título ‘La autogestión cultural y su aplicación en León’. Durante la actividad representantes de los espacios culturales independientes Lata de Zinc (Oviedo), Liceo Mutante (Pontevedra) y NMOR (Pola de Laviana) hablarán sobre sus experiencias y compartirán su bagaje, en muchos casos extrapolable a la situación cultural de la ciudad de León.