‘La carcoma’ ha tardado más de una década en ver la luz, una demora que el escritor leonés atribuye a la dificultad inicial que entrañaba una novela a la que quería revestir de sencillez, un proceso que, reconoce, le ha llevado años. "La tenía escrita desde el 2005, pero era tal el trabajo que me imponía la depuración que he estado hasta el año pasado dando retoques. Curiosamente cuanto más retocas una obra, en el sentido en que yo lo hacía, más sencilla y sin pliegues tenía que ser. Y creo que lo he conseguido respecto a ‘La carcoma’", asegura Iglesias, que se reconoce un escritor lento, aunque en el caso de su nueva publicación fue escrita de un tirón, a la que volvía una y otra vez hasta conseguir llevarla hasta la esencia de lo que quería contar.
Venancio Iglesias pretende ahora publicar una novela todavía anterior en el tiempo a ‘La carcoma’ y que quedó entre las diez finalistas del Premio Planeta, que en aquella edición ganó Antonio Gala con ‘Manuscrito carmesí’. "La tengo ahí aparcada porque es una novela de una construcción mucho más compleja. Siempre aludo a ‘La ciudad de los mil ojos’ porque creo que es una gran novela. Ahí sí que el funcionamiento del monólogo interior, el repaso de una vida desde el interior, es lo que da el carácter del personaje", reconoce el autor leonés. Como la mayoría de sus obras parte de una experiencia personal, pues estando en Marruecos tuvo la sensación de que su vida podría terminarse en ese momento. "Me hice una serie de pruebas médicas que por suerte no detectaron nada malo, pero empecé allí mismo esa novela sobre un hombre que entra en el hospital para operarse de un tumor cerebral sabedor de que probablemente no regrese y si regresa no sea el mismo. El hombre entra en el hospital y empieza a narrar todas sus experiencias según los sonidos que va escuchando. Creo que es una novela muy compleja pero de una riqueza enorme", comenta Iglesias, que espera no tardando mucho la obra llegue a los lectores, porque, a su juicio, se trata de una novela que no pasa de moda y cuya lectura le sigue atrapando como el primer día porque se trata de una ópera prima en la que el autor vuelca todo su sentimiento, poniendo en ella un alma que todavía le sigue asombrando. "Me miro en ella y me digo: ¡caramba, cómo hice yo esto!".
Alguien tan apegado a la memoria como inspiración literaria, como es el caso del autor de ‘La soledad de Alvarito Somoza’, el presente también le ha servido como coartada para estar escribiendo una novela que no quiere calificar de género, "porque clasifica de una manera muy rígida y no merece la pena ese tipo de expresiones sobre un libro, que siempre es de una apertura y de una riqueza muy superior a cualquier contención que le pongas en clasificaciones, etc", pero que versa sobre una familia en la que hay violencia doméstica y los caracteres van apareciendo en monólogos que hacen distintos personajes que viven en ese ámbito y alrededores. "Hay un crimen de por medio, con lo cual también se da una especie de suspense psicológico. Pero eso no es lo fundamental, porque para mí lo fundamental siempre es la atmósfera. Crear una atmósfera en la que el lector quede invadido, quede seducido por lo que encuentra allí, y que lo aplica con cierta facilidad a su vida o a su esquema de valores o a su comprensión del mundo", concluye Iglesias.