Con el paso de los años las técnicas se fueron ampliando y acomodando a losnuevos tiempos, pero todavía quedan talleres de carpintería y ebanistería, que utilizan varias herramientas antiquísimas, y además las eléctricas ahorran tiempo y trabajo, pero están diseñadas sobre las herramientas al uso de múltiples generaciones de carpinteros y ebanistas.
Los Álvarez, tres hermanos, buenos ebanistas, que tuvieron taller en los Altos del Duero, en Villaquilambre Decían los maestros ebanistas, “El ebanista siempre es carpintero, peroel carpintero no es ebanista”; la diferencia es ostensible; un carpintero hace muchas cosas y muy bien, pero el ebanista hace los muebles con tallas, torneado, marquetería y taracea (técnica que utiliza piezas cortadas de madera y otros materiales que se van incrustando entre sí, y hacen bonitas decoraciones en techos, paredes, suelos y muebles), en realidad el ebanista es un artesano.
El nombre de “Ebanista” viene de la madera de ébano, una madera dura y pesada, negra en el centro y blanca en la corteza,una de las maderas que más se trabajaban en la antigüedad, y que es originaria de Asía y África; de ella, se hacían muebles de gran belleza realizados por los grandes maestros ebanistas en la vieja Europa. De chavales se entraba en los talleres de carpintería y ebanistería, de aprendices y pinches; se cobraba poco,y se subía de categoría pasando los años… hasta después de pasar la mili y estar casado no llegabas a oficial de primera, salvo aquellos que nacieron ya artesanos, o que se les daba muy bien trabajar todo tipo de maderas.
Los imagino con el lapicero detrás de la oreja, el metro de madera en el bolso de la funda; con reglas, cartabones... Y así ocurrió con estos buenos hermanos ebanistas que tuvierontaller enLos Altos del Duero, en Villaquilambre, y que durante años hicieron todo tipo de muebles. Ahora ya están los tres jubilados; se trata de Juan José,Velázquez, y Manolo Álvarez Murciego, (Muebles Hnos. Álvarez);la de horas, días y años que estuvieron al pie del cañón en su taller, y que realizaron todo tipo de muebles y un montón de ventanas, marcos, puertas… y además también diseñaban sus muebles y otras obras de carpintería.
Yo quieroimaginármelos en el taller regalando la viruta y recortes de madera a las abuelas para prender la cocina económica o la estufa de leña, dando sacos de serrín para los bares del barrio, hinchando los balones a los chavales con el viejo compresor y siempre sonriendo… arreglando algún que otro bastón a los mayores… y en el entremientras, fabricando buenos muebles con nobles maderas. Juan José y sus hermanos pasaron por varios talleres, y entre ellos, la fábrica de muebles Gago; desde el año 1946 hasta su jubilación, uno detrás del otro, fueron aprendiendo el bonito oficio de ebanista. El olor a madera en las carpinterías y ebanisterías es inconfundible…
«Queridos compañeros carpinteros y ebanistas, les traigo el saludo solidario de los metafísicos», escribe Mestre También me los imagino con el lapicero detrás de la oreja, el metro de madera en el bolsillo de la funda; con reglas, cartabones, compases para los desarrollos de los torneados, escuadras… afilando las gubias y formones, y las cuchillas de los cepillosy asentandocon la piedra de aceite; después pasar la herramienta por el vello del antebrazo para saber si estaba bien afilada y asentada…y la de las gubias… pues piedras con los cantos redondos de diferentes medidas. Los imagino en el banco de carpintero con el torno de usillo y las mordazas de madera, y si la pieza a trabajar era muy delicada, pues un trapo en las mordazas para no dejar mella en ella.
También les imagino con las escofinas, los diferentes cepillos para hacer molduras, alisar, repasar… con las largas garlopas, incluso con un cepillo curvo para piezas curvas. Y si hablamos de herrajes de latón o bronce… tiradores, pomos, agarraderos, manillas para puertas, fallebas… podemos nombrar también las bisagras de piano para las puertas de armario, aquellas dobles para puertas como la de los salones del oeste, que abrían para ambos lados… y ya puestos, pues recordamos también aquellos picaportes, aldabillas, pasadores, cerraduras de todo tipo, para muebles bar, puertas de entrada…montones de dormitorios completos. Se imaginan la de cosas que estos buenos profesionales hicieron a lo largo de más de cincuentaaños de profesión.
Y si hablamos de maquinaria, pues hay todo un mundo, desde la sierra de cinta para cortar la madera a medida, la cepilladora de mesa, la fresadora para hacer rebajes y otras incrustaciones en la madera… aquellos sargentos (presillas) de diferentes medidas para y, después del encolado con cola blanca, tener las piezas prensadas y dejarlas un buen tiempo para el buen secado. Y qué me pueden contar de no ver ni una sola punta o tornillo; ahí está una de las claves de unos buenos ebanistas… puntas sin cabeza y con el botador se introduce en la madera, y los tirafondos… pues se avellana y luego se pasa un poco de masilla del color de la madera… y a barnizar; cuidado que aquí también había que saber mucho de estas lides. Varias manos de barniz, y entre medias, lijados suaves con lijas muy finas. Y las manos siempre a punto para determinar si un buen trabajo está bien hecho; la vista es muy importante también, y la experiencia del paso de los años cuenta y mucho.
Hay que dejar también un hueco para la restauración de muebles que los buenos hermanos Rodríguez trabajaban con paciencia y mimo. La restauración no debe confundirse con la conservación, que tiene por objeto mantener el mueble en buen estado, procurar que funcione. El oficio de ebanista es uno de los más antiguos del mundo y se cree que se inició en Egipto cerca del 2,500 A.C. En tumbas antiguas se han encontrado ejemplares magníficos del trabajoen madera, uno de ellos el trono del faraón Tutankamónallá por1350 A.C.
Y de las herramientas eléctricas antiguas que se usaban para carpintería y ebanistería, aquellas máquinas combinadas de tres funciones, luego cuatro, hasta seis funciones hacían aquellas máquinas tupí…barreno,sierra circular, cepillo,perforadora, espigadora…. Hubo un tiempo en el que se usaba un solo motor con varias correas y poleas para las diferentes máquinas; había que organizarbienla labor, para no tener que andar cambiando correas e historias cada poco. Pero la máquina que a uno más le gusta es la sierra de cinta vertical; hay que tener mucho cuidado con ella… te puede rebanar un dedo sin darte ni cuenta; hay que ser muy experto con estas máquinas, porque de lo contrario estás más tiempo cortado que trabajando. Hay otromontón de máquinas como son las ingletadoras, tornos para madera,fresadoras… lijadoras y afiladoras… y un montón más que algunos carpinteros y ebanistas han ido inventando dependiendo de las necesidades y del local disponible.
Y ya puestos, escribimos también sobre aquellas herramientas manuales como el berbiquíde mano y aquellas barrenas de diferentes medidas que dejaban la boca del estómago hecha trizas de apoyar sobre ella para hacer los agujeros en la madera, aquellas garlopas que eran más grandes que algunos aprendices y que rebajaban en varias operaciones hasta un centímetro de una puerta, o aquellos destornilladores con mango de madera que te dejaba la palma de la mano con unos callos que tela marinera. También hay formones, gubias, el gramil para marcar líneas paralelas, la escuadra,varios tipos de serrucho, el lapicero de carpintero… los cepillos de madera, muchos eran de encina.
Los diferentes martillos de carpintero y ebanista. Y se nos acaba el espacio; como ven, son dos oficios, la carpintería y la ebanistería llenos de buen hacer y con mucha madera. Y para finalizar… «Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,les traigo el saludo solidario de los metafísicos», con este arranque comienza el poema‘Asamblea’de nuestro buen amigo y poeta Juan Carlos Mestre.