A la presentación a los medios de la exposición ‘6 pinturas’ acudieron por parte de la institución provincial el diputado de Cultura, Teodoro Martínez; el director del Instituto Leonés de Cultura, Jesús Celis, y el responsable de exposiciones y publicaciones del ILC, Luis García. En representación de los seis pintores lo hizo Ramón Isidoro, quien destacó el carácter "generacional" de una muestra de artistas que partiendo de la pintura "pura y dura" se han abierto a otros lenguajes artísticos, una evolución que Isidoro atribuye a la incidencia de las tecnologías hasta el punto de seducirles trabajar con lo audiovisual, con la luz, con la grafía industrial...
Ramón Isidoro, que se ha encargado de la coordinación de la muestra además de presentar una de las seis instalaciones de que consta la exposición, se felicitó de que en este caso varias instituciones se hayan unido para una producción como la que a lo largo de los próximos meses se va a poder visitar en la sala Provincia y que ya ha podido verse en el Principado de Asturias.
Ramón Isidoro combina la tradición de la pintura con pigmento con la caja de luz, incorporando a su obra el concepto de relieve Por su parte, Luis García destacó que el título de la muestra puede dar lugar a equívocos, pues no se trata de pintura realizada en un plano bidimensional sino que «son tensiones que se producen en torno a conceptos básicos de la pintura». Así, según García, Carlos Coronas pasa de una abstracción de tipo lírico, muy básica, a introducir elementos industriales, como fluorescentes, y la pared como elemento clave de esas composiciones pictóricas. Por su parte, Ramón Isidoro combina la tradición de la pintura con pigmento con la caja luz, incorporando el concepto de relieve.
Isabel Cuadrado opta por la esencialidad del concepto de pintura desnudándola por completo. Todo lo contrario de lo que sucede con la propuesta de Pablo de Lillo, el miembro más joven, que reinterpreta la figura del bodegón incorporando "el efecto magicista y surreal en la pieza contemporánea, algo que le vincula directamente con otro de los grandes constructores de imágenes como es Chema Madoz", señaló García.
Maite Centol y Javier Riera parten de dos posiciones diferentes. En el caso de la primera delimita sobre la pared un plano pictórico rectangular que colorea y sobre esa mancha plana proyecta una imagen de elementos reticulares que tienen movimiento. Por su parte, Riera capta una imagen del natural para acto seguido proyectar sobre esa naturaleza una estructura geométrica. "Cuando la luz natural va desapareciendo y solo se mantiene la del proyector, la forma geométrica va tomando cuerpo y el paisaje se va desvaneciendo hasta integrarse en esa estructura geométrica. En el fondo, de lo que habla Riera es de algo que se ha estado trabajando de una forma constante en la pintura y es el hecho de que la naturaleza tiene estructura geométrica, algo que ya preconizaron Cezanne y los cubistas".
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