Una década con nombre propio

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León es uno de los más importantes de España tanto por su colección como por su programación

Ical
21/03/2015
 Actualizado a 10/09/2019
La fachada del Musac es una de las imágenes más conocidas de León. | CARLOS S. CAMPILLO (ICAL)
La fachada del Musac es una de las imágenes más conocidas de León. | CARLOS S. CAMPILLO (ICAL)
En abril de 2003 se presentó en la capital leonesa el primer lote de obras adquiridas para formar parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León que entonces se construía en la ciudad. Medio centenar de artistas, 42 nacionales y diez de la comunidad, 'estrenaban' los fondos del centro que, según el entonces consejero de Cultura, Tomás Villanueva, pretendía convertirse en  “referencia regional, nacional e internacional del arte del siglo XXI”.

El primer director del Musac, Rafael Doctor, se felicitaba por “una apuesta arriesgada y valiente que contribuirá a apoyar a quienes luchan por expresar lo que ocurre en nuestros días”. La pieza más antigua de las adquiridas fue una instalación de la artista catalana Eulalia Valldosera, realizada en 1992.

La inversión inicial de 1,7 millones para ese inicio de la colección aportaba una base sólida para un proyecto que preparaba su nacimiento y de cuya promoción fuera de Castilla y León ya se ocupaba la Junta, según lo destacaba a finales de ese mismo año la nueva consejera de Cultura, Silvia Clemente. Finalmente, cuando abrió sus puertas el 1 de abril de 2005, el Musac contaba con más de 900 piezas de 153 artistas, adquiridas con un desembolso de cuatro millones.

Aparte del contenido, el propio edificio merece especial mención. Nadie que paseara por el barrio de Eras de Renueva de León quedaba indiferente al encontrarse con la vistosa estructura multicolor sede del Museo, levantada tras 33 millones invertidos por la Junta y tres años de trabajo -de mayo de 2002 a septiembre de 2004-, para reflejar la creatividad de los arquitectos madrileños Emilio Tuñón y Luis Moreno, que en 2007 recibiría el premio Mies van der Rohe de arquitectura comtemporánea.

Guiño a la catedral


El Musac ofrece en su estructura, y como una de sus peculiaridades, una geometría de planta compleja que mediante dos polígonos, un cuadrado y un rombo permite desplegar una superficie continua o irregular sobre un plano. La fachada está compuesta por más de 3.351 vidrios ‘decorblind’ de los que 2.719 son traslúcidos. Medio millar de vigas de hierro los sustentan.

En ella se exhibe una muestra de 37 colores, un mosaico obtenido a partir de la digitalización de una imagen de la vidriera de la catedral de León llamada El Halconero, que data del siglo XIII y que refleja escenas de una cacería. El recinto evoca así el patrimonio de la ciudad que lo acoge a la vez que recuerda al visitante su carácter de 'catedral contemporánea'. En la mitad oeste del conjunto arquitectónico se alojan las cinco salas de exposiciones que ocupan 3.400 metros cuadrados.

El estreno


La puesta de largo del Musac tuvo como protagonista el proyecto denominado ‘Emergencias’, en el participaron 55 artistas. La muestra, que ocupaba más de 3.400 metros cuadrados, además de presentar al visitante una porción de los fondos propios del museo, servía de llamada de atención al visitante sobre problemas de la sociedad como la inmigración, la discriminación o el deterioro del medio ambiente.
La iniciativa incluía una publicación-catálogo con textos de artistas y expertos y la reedición del libro ‘Emergencia’, producido en 2000 por el BildMusset de Suecia, además del proyecto paralelo Canal *GITANO de Antoni Abad. Además de ‘Emergencias’ la inauguración oficial sirvió para sacar a la luz el catálogo ‘Colección.Volumen I'; 700 páginas que presentaban las obras que lo integraban.

Presente y futuro


Manuel Olveira está al frente de la institución de la que, dice, vive “una fase de madurez y estabilidad y de una mayor definición de su programa, de su colección y también de aquellas formas, maneras y plataformas para poner en contacto los contenidos del museo con los distintos sectores de público”. Ese es uno de los principales objetivos de quien dirige el Musac desde junio de 2013. “Intentamos generar una gran diversidad de situaciones educativas para todo tipo de edades, subjetividades y expectativas; para que cada persona encuentre en el museo una visita guiada, un curso, un taller o un programa de cine adecuado a sus intereses”.

Olveira afirma con seguridad que cuenta con uno de los departamentos educativos más activos de los museos españoles, con un amplio y diverso programa que abarca desde actividades muy especializadas a cosas para niños, personas con enfermedades o grupos de debate. Es, dice, una parte “importantísima de cara a conseguir que el museo cree raíces socialmente”. Igual de contundente es al asegurar que el Musac es uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de España, tanto por su colección como por su programación.

“Somos la institución responsable de generar una colección patrimonial que corresponde a todos los castellanos y leoneses y de hacer un programa que dinamice el arte contemporáneo de la comunidad y ayude a que la ciudadanía conozca el arte contemporáneo y lo utilice como herramienta de transformación en su vida”, resume como eje de la razón de ser del recinto.

La Colección Musac, ahora con sus fondos casi duplicados respectos a sus inicios, partió de un momento inicial en el que se invirtió bastante dinero y luego vivió la 'tragedia' de no tener presupuesto algunos años para adquirir obras. “Un museo debe seguir acrecentando su colección y, por suerte, ahora ya hay algo de dinero y en 2014 pudimos adquirir 14 piezas. La idea es seguir trabajando la colección para que se conozca pero también para poder tener más obras”, apunta.

Con un presupuesto para este año de 5,01 millones, las apuestas para el porvenir más inmedidato pasan por dos grandes cambios. Por una parte, se trabaja para incorporar más obras de los 80 y de los años 70, algo que al director le parece muy importante “porque las prácticas artísticas contemporáneas no nacen hoy, tienen sus raíces en finales de los años 60, principios de los 70 y es necesario que el Museo tenga obras de esos periodos para que sepamos de dónde viene lo que estamos haciendo”.
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