Después del éxito internacional cosechado por Ron Lalá con ‘En un lugar del Quijote’, del que León fue testigo directo en abril del pasado año, la compañía da un paso más en su exploración del mundo literario cervantino a través de las herramientas de su lenguaje escénico, como son el humor, la poesía, el ritmo desenfrenado, la música en directo..., constituyendo su nuevo espectáculo "un diálogo abierto y sin complejos para contagiar a los espectadores la risa inteligente, sensible y honda de Miguel de Cervantes".
La esfera de Cervantes
Para el director del montaje, Yayo Cáceres, la obra de Cervantes es esférica, "gira, se transmuta y se transforma sobre sí misma". En su opinión, "su círculo se cierra en todos sus personajes, todos flotan en esa mágica, leve y perfecta esfera donde cada uno es lo que es". "Cervantes deja que sus personajes hablen. No los filtra, por eso incomodan. No los juzga, por eso son rebeldes. No los condiciona, por eso son libres y él, Miguel de Cervantes, es libre con todos ellos. Cervantes fue libre en la cárcel a través de sus personajes. Libre en la esfera de su obra, en su universo de infinitos círculos concéntricos que alguien abordará una y otra vez dentro de quinientos años".
Según el director escénico, ‘Cervantina’ "es un juego en el que jugamos a ser cervantinos, un malabarismo con sus palabras y las nuestras, una esfera entre las suyas, música nacida entre sus palabras y el humor ronlalero".El director literario y uno de los componentes del reparto, Álvaro Tato, asegura que en este nuevo montaje "nos hemos atrevido a mirar a los ojos del autor, sus personajes y sus textos, a dialogar con ellos desde nuestro lenguaje, nuestra música, nuestro humor y nuestra voz viva. Fragmentos de entremeses, novelas, poemas, incluso prólogos, son los puntos de partida de este viaje en busca de la flor y nata de su literatura inabarcable, para compartir con el público la alegría amarga, la sonrisa aguda, la belleza del idioma desencadenado y el sentido común de su pluma enfrentada a los prejuicios sociales e intelectuales de un país al borde de la ruina", señala Tato, para quien "más allá de efemérides y celebraciones, nuestro contemporáneo Cervantes, nuestro más hondo humanista, resiste y persiste en el discurso y ejercicio de la virtud civil: el libro albedrío".
La música constituye uno de los pilares de los espectáculos de la compañía Ron Lalá, que en ‘Cervantina’ adquiere una dimensión más ‘acústica’ a través de la utilización de instrumentos de cuerda, viento y percusión.
La escenografía parte del viaje que acompaña a cada uno de los personajes cervantinos, "que aparecen y desaparecen como parte de una historia en el camino". "La escenografía, como el aire que los envuelve y acoge, será el lugar del juego, un espacio lúdico donde, como en un cruce de caminos, ocurren las historias. El territorio del actor, de la transformación, de la sugerencia. Ese es el espacio de ‘Cervantina’, allí donde todo es posible, donde puede estar Cervantes", sugiere la escenógrafa Carolina González.