En el centro hospitalario lleva Paz más de un mes, en las que ha pasado por dos intervenciones y finalmente un injerto para las heridas más graves, que es de la que aún sigue recuperándose pero que espera «que el lunes ya me den el alta médica para poder regresar a casa. No se si podré empezar a trabajar pues camino mal pero tengo ganas de estar en casa, con mi gente, salir de aquí».
, «nada habitual»; y todos argumentaban que «salvo que el perro se encuentre ante una situación excepcional».
Paz González, que no hizo absolutamente nada al perro, casi ni defenderse, cree que «el mastín se debió asustar alverme allí, como yo me asusté al verlo a él, y reaccionó de esa manera. Yo no tenía ni idea de que en esa casa hubiera un mastín».
En la citada casa vive una mujer mayor y una hija que la cuida, pero hasta hace menos de un año vivía también el marido y padre de las mujeres, pero falleció después del verano. Parece que era él quien se encargaba del mastín y lo más probable es que aquel día se saliera del lugar en el que estaba habitualmente, se asustara ante la llegada de Paz con el pedido de la tienda y reaccionara como no es nada habitual en los perros de esta raza, según argumentaban los expertos, que sí reconocen que alguna vez han ocurrido hechos parecidos.
La cara positiva es que la historia toca a su fin, Paz regresa a casa.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.