Durante su intervención, Margarita Torres destacó "la importancia de este punto de encuentro, un espacio de creatividad, de aprendizaje, de influencias mutuas, un lugar útil desde el punto de vista del artista que lo es porque desea ante todo probar nuevas experiencias y además compartirlas".
Para Víctor M. Díez, coordinador del Laboratorio Poético desde su primera edición, no resulta fácil explicar qué es en pocas palabras. "Se trata de una labor callada, de años (esta es la cuarta edición), en la que el objetivo es, como decía el artista Chema Madoz, ‘regar lo invisible’. Una lluvia de creatividad, de experimentación y de aprendizaje por la que han pasado más de un centenar de artistas de todo tipo y de ciudadanos en general, interesados por el arte y por la creatividad", sostiene el coordinador de este programa que propone la Concejalía de Cultura, Patrimonio y Turismo para los próximos tres meses. Lo que tiene claro es que «no es un taller literario al uso, ni circunscrito sólo a la literatura como se podría suponer en un primer momento. Va más allá. Ha habido a lo largo de estos cuatro años propuestas escénicas, filosóficas, de relato oral, periodístico, de análisis de textos, de carácter plástico, musicales...".
El Laboratorio de este año está centrado en el audiovisual como forma experimental de expresión personal y, por tanto, de corte creativo, impartido por Isabel Medarde, de Bambara Zinema. Y a la música, en su encaje histórico, por un lado con Fernando Ballarín (sesiones abiertas). Y, por otro, en la relación tan de moda entre música y poesía, de la mano del poeta y músico Ildefonso Rodríguez. Los capítulos cine y poesía y música crearán en conjunto una pieza que se podrá ver el próximo 11 de mayo en el Palacio del Conde Luna.
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