Su responsable es Berta Fernández Díez, apasionada lectora y coleccionista de libros viejos desde que, en los márgenes de un ejemplar de ‘Madame Bovary’, encontró una serie de anotaciones realizadas por un desconocido lector que eran toda una tesis doctoral sobre la obra de Flaubert. Quedó enganchada al mundo de los libros, cuenta con una colección de más de 14.000 títulos, confiesa que hay algunos que le da pena vender y ahora ha conseguido cumplir su sueño: abrir una librería como las que a ella le gusta visitar cuando viaja, en la que los libros viejos son protagonistas pero los hay también nuevos, como hay cómics o vinilos...
A la entrada de Tula Varona, que toma su nombre de un personaje de Valle-Inclán («una de las primeras feministas», según Berta) se puede encontrar un cartel que reza: slow shopping. Un lugar, a fin de cuentas, para tomárselo con calma, disfrutar de la cultura, en el que habrá presentaciones y conciertos y en el que se pueden encontrar ofertas tan fascinantes como ‘Café y libro, 4 euros’.
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