Son habituales los reportajes sobre ‘los últimos de Filipinas’, un suceso histórico con mucho gancho. También películas, documentales, libros... Y también es habitual que en estos repasos se olvide al leonés que allí estuvo, de La Sobarriba, curiosamente el último de los últimos, el capitán Sixto Muñiz.
Curiosamente esta misma semana se ha publicado en Valladolid un nuevo reportaje sobre Los últimos de Filipinas. «33 soldados españoles abandonaron por su propio pie la iglesia sitiada en la antigua colonia. Entre ellos, el abulense Domingo Castro Camarena, el palentino Jesús García Quijano, el burgalés Marcelo Adrián Obregón y el más joven de todos ellos, el salmantino Miguel Méndez Expósito».
Y es que contaba Fernando Rodríguez que «este martes, 2 de junio, se cumplirán 127 años del día en el que 33 soldados españoles abandonaron la iglesia de Baler, en la costa de Filipinas, después de casi un año de asedio en la que fuera una de las últimas colonias del depauperado imperio español de antaño. Habían sido 55 personas, 54 militares y un religioso, las que se habían atrincherado el 1 de julio de 1898, pero 22 de ellos fallecieron antes de la rendición, víctimas, en su mayoría, de la enfermedad del beriberi y de la más que deficiente alimentación que tenían al alcance».
Hay una razón para que en estos recuerdos no esté Sixto Muñiz y, curiosamente, la daba en este periódico, en la sección ‘Las cucerías de Cantón’ y nuestro dibujante sabe de que habla pues es miembro de su familia Muñiz. Decía Cantón en su respuesta, bajo un dibujo del capitán: «El leonés que fue considerado el último de los últimos de Filipinas fue el capitán Sixto Muñiz, natural de Villacete. Formó parte de la resistencia española en el asedio de Baler, pero su historia fue más novelesca que la del resto. Después del asedio cayó prisionero de los filipinos que pretendían casarlo con la hija del cacique local. Escapó en una barcaza y fue capturado de nuevo, pero en esta ocasión por un barco estadounidense y por ello regresó más tarde que el resto».
Y muchas veces le olvidan.