El egiptólogo Hamdi Zaki alaba el esfuerzo no solo personal sino económico realizado por Raúl López y Beatriz Cañas para traer a León esta muestra. "La alianza con Hamdi y con el pueblo egipcio ha sido crucial para que los leoneses puedan disfrutar de las piezas del tesoro de Tutankamón que no se pueden ver en ningún otro lugar del mundo", comenta Raúl López, para quien las estrellas de la muestra son sin duda la momia del faraón, el trono dorado, los sarcófagos, la colección de sus trabajadores para el más allá, que reciben el nombre de ‘ushebtis’, o la figura que representa a Tutankamón subido a un leopardo negro y que simboliza su triunfo sobre la muerte, además de mobiliario, joyas, papiros... tesoros de los que los leoneses que quieran acercarse hasta el Museo Liceo Egipcio podrán disfrutar hasta el próximo 30 de junio, una exposición que ha sido diseñada para hacer un recorrido cultural enfocado tanto a colegios como a visitantes particulares y turistas que quieran saber todo lo relacionado con este tesoro, sin duda el más importante del Antiguo Egipto y que en muy contadas ocasiones ha salido de Egipto, siendo recordada la que el propio Zaki llevó a Madrid hace algo más de una década con 86 piezas procedentes del Museo delCairo y que recibió más de 150.000 visitas en los 56 días en que estuvieron expuestas al público.
La práctica totalidad de las piezas que alberga en la actualidad el Museo Liceo Egipcio pertenecen a la exposición sobre el tesoro de Tutankamón, si bien, comenta su director, Raúl López, se han dejado algunas joyas del museo que acompañan a las joyas de Tutankamón, ‘ushebtis’ del museo que también comparten espacio con los del joven faraón y que sirven para explicar mejor una parte del contenido de la famosa tumba.
Los materiales que han servido para construir estas réplicas exactas de los tesoros que Howard Carter descubrió en el Valle de los Reyes son madera sobredorada, fayenza, alabastro... De todas ellas impresiona sobremanera la escultura que muestra al faraón Tutankamón subido a un leopardo negro que simboliza a la muerte. "El faraón lleva un cayado y un flagelo que constituyen símbolos de poder. También porta la corona del alto Egipto y una cobra. Según algunos expertos esa barriga, caderas anchas y pechos prominentes pudieran hacer pensar que se trata de una mujer, pero como se puede comprobar el rostro es masculino", comenta el director del museo, para quien esta figura que representa a un faraón cabalgando sobre la muerte es muy elocuente de lo que significa hoy en día Tutankamón, pues ningún otro faraón del Antiguo Egipto ha sido más nombrado y recordado a lo largo de la historia que el protagonista de esta exposición. Otra pieza importante es la cabeza de Tutankamón niño emergiendo de un loto y que es un símbolo de renacimiento, una pieza que según cuenta la leyenda fue ocultada por su descubridor Howard Carter dentro de una caja de vino. Igualmente destaca un trozo de papiro original procedente del ‘Libro de los muertos’.
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