Lo tradicional no pasa de moda en el Centro de Oficios de León

El espacio gestionado por el Ayuntamiento en Puente Castro afronta la última semana de su programa de verano, que ha contado con 114 alumnos inscritos a los más de diez cursos ofrecidos

23/07/2025
 Actualizado a 23/07/2025
https://youtu.be/34_B1gbAW98

Son pocas las herramientas mecánicas a las que echa mano el alumnado de los cursos estivales del Centro de Oficios del Ayuntamiento de León. Al menos, esa es la premisa sobre la que se basa la tarea de un enclave que procura «divulgar nuestra herencia cultural» a base de saberes y prácticas tradicionales.  

El sonido seco del hierro contra el hierro en una sala calurosa por el fuego encargado de reblandecer el metal concuerda con esa idea. Todo en una semana dedicada a la forja artística contemporánea, la talla en madera, las técnicas de encordado en tapicería y el dorado y plateado; los cuatro talleres impartidos estos días en el enclave ubicado de Puente Castro.

«Tenemos una matrícula de 14 alumnos y vienen de toda España», cuenta Miguel Ángel Tapia, al frente de la talla en madera; un curso que cuenta con personas de León, Valladolid, Almería, Badajoz y Burgos. «La mayoría están en la formación, en la enseñanza, aunque algunos más relacionados con la piedra. Son docentes y quieren experimentar con un material que no habían probado nunca», asegura. 

Aun así, no sólo son profesionales artesanos quienes se apuntan a estos cursos. Buena parte de los 114 pupilos inscritos en un año en el que el centro ya suma más de 3.000 adeptos repartidos en los cerca de 300 talleres ofertados en 22 veranos aprenden el oficio simplemente por afición. «Por afición, en plan ocupacional y en plan vacaciones culturales», apunta el docente: «Tenemos alumnos que han venido muchos años; se piden una semana de vacaciones y sus vacaciones son estas».

Dos alumnas del curso de técnicas de encordado aplicadas a tapicería, impartido por Amelia Franco
Alumnas del curso de técnicas de encordado aplicadas a tapicería, impartido por Amelia Franco. | SAÚL ARÉN

El maestro Miguel Ángel Tapia, igual que el profesor de forja Gabriele Curtolo, natural de Silea (Italia), son asiduos en la impartición de clases estivales. Aunque también hay otros que desempeñan su labor de docencia en el espacio durante todo el año. Es el caso de Amalia Franco, que este verano se encarga de la primera edición del taller de encordado aplicado a tapicería

«Estamos haciendo encordados con diferentes materiales naturales», introduce Franco, que también imparte clases de tapicería tradicional: «Se trata de recuperar las técnicas que utilizaban antes nuestros abuelos y que se hacen también ahora, porque se ha puesto de moda el tema de los encordados». En sus palabras, «es una técnica que lleva mucho tiempo, aunque parezca que no» y que, además, dota a las pienzas de alta durabilidad. «Nos encontramos con sillas que pueden tener nuestros abuelos que ahora tienen cien años y se mantienen en buen estado», añade: «Incluso, dependiendo de dónde estén rotas, se podrían restaurar y así no hacerlas nuevas otra vez».

Anea, yute, algodón y cuerda de papel son algunos de los materiales utilizados en el curso. De todos ellos destaca la docente que son «resistentes» y que nada tienen que envidiar a los actuales, dando cuenta de la importancia de recuperar unos materiales y unas técnicas que son ancestrales. «Es que, si no, creo que nuestros hijos y nuestros nietos al final no van a saber lo que ha habido antes», refleja: «El tema de recuperar los materiales de antes está muy bien porque parte de ellos nos los da la naturaleza, como ocurre con la anea».

Dos imágenes del alumnado del curso de verano de talla en madera, del que se ha hecho cargo este año el maestro Miguel Ángel Tapia
El alumnado del curso de talla en madera, del que se hace cargo Miguel Ángel Tapia. | SAÚL ARÉN

A su modo de ver «materiales de ahora, cómo el plástico», son posiblemente más accesibles. «Pero no es lo mismo sentarte en una silla de plástico que en una silla, por ejemplo, de cuerda de yute», opina: «La gente que viene detrás debería saber las facilidades y posibilidades que tienen estos materiales y lo buenos que son. Sentarte en un plástico no es bueno; sentarte en anea sí es bueno».

A Franco, Tapia y Curtolo se suman en la nómina de profesorado los docentes Jesús de Celis (técnicas de soldadura), Agustín Castellanos y Ricardo Cambas (carpintería de Armar), Cristina Gil (joyería), Roberto López (forja artística), Maite Lozano (cestería) y Roni Herranz (dorado y plateado) en el programa estival de este año, que arrancó el pasado 30 de junio. Con una oferta que supera la decena de cursos, la temporada veraniega afronta sus últimos días sin faltar a una cita para la que, cada año, decenas de personas se trasladan a León desde diferentes puntos de la geografía nacional con la disposición para exponer las «experiencias personales que ponen en valor la importancia de fomentar el trabajo hecho a mano».

Así, entre los ruidos que forjan hasta dar como fruto unas piezas refinadas de metal, con tallas que ofrecen santos y otras obras escultóricas y cuerdas de yute o de anea que se tejen con los parámetros del artesano, el alumnado del Centro de Oficios alumbra sus creaciones en pleno taller. Lo hace dando a luz unas formas que, casi de manera inconsciente, sacan lustre a unas técnicas tradicionales que, en el fondo, nunca han pasado de moda.

Artesanos del metal en el taller de Curtolo, a cargo de la forja
Artesanos del metal en el taller de Curtolo, a cargo de la forja. | SAÚL ARÉN

 

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