El tractorista justiciero

Epi Fernández, el tractorista justiciero de Villamuñío, se convirtió en el personaje de la semana al volcar el llamativo coche de un cobrador de deudas... las redes se volcaron con él, en principio

28/06/2026
 Actualizado a 28/06/2026
Epi Fernández delante del más famoso tractor del país;la casa John Deere bien se podía plantear pagarle el agricultor de Villamuñío esa presenta deuda.
Epi Fernández delante del más famoso tractor del país;la casa John Deere bien se podía plantear pagarle el agricultor de Villamuñío esa presenta deuda.

Habiendo una sección en un periódico que se llame ‘La historia de la semana’, si en ésta que ahora acaba el protagonista no es Epi el de Villamuñío el director se verá obligado a despedir al responsable de la página y no habra juez, ni despeinado ni peinado, que decrete improcedente el despido. La reacción del agricultor de Villamuñío Epi Fernández cogiendo su tractor —un John Deere de penúltima generación—para embestir al llamativo coche de una empresa de cobros y enfrentarse a un conductor que, argumentaba, "ha estado acosando a mi familia, a mi mujer que me llamó llorando, a mis hijos que no podían ir al colegio...".

Y, como ahora todo se graba, aparecieron las imágenes de cómo el tractor vuelca primero al coche del cobrador y después lo saca de la carretera "para que no estorbe al tráfico", explica Epi.

No fue solamente la historia de la semana, lo fue de todas cadenas de televisión, emisoras de radio, periódicos... Villamuñío se convirtió en el corazón de la noticia.

Y "hay que decir que la primera reacción, mayoritaria, muy mayoritaria, de los comentarios en las redes sociales eran favorables al agricultor leonés. Unas en serio — "hizo lo que debe, ya está bien de estos chulos avasalladores..."—pero la mayoría cargadas de ironía que podríamos llamar cazurra, que viene a ser la socarronería. Un historiador de la música leonesa, muy activo en redes, abría el fuego de la ironía: "¿No venía a cobrar? Pues cobró"; a lo que le apostillaban otros: "Yo creo que no lo cobró todo, que vuelva por lo que le falta"; "si venía a cobrar y cobró... ¿dónde está la noticia? Estos de la prensa con tal de llenar". Y ‘humor sin hache’ recurría al gran clásico: "Ya lo decía Gila, nos ha destrozado el coche y casi mata al chófer, pero nos hemos reído... si no aguanta una broma que no venga por el pueblo". Y no faltan los que le buscaban una fuente de financiación para poder pagar la deuda: "¿A qué está esperando la casa John Deere para contrartar a Epi para su próxima campaña de publicidad?",a la que le apostillan: "¿Y la DGT para qué vaya por los colegios enseñando cómo se aparca un coche fuera de la carretera".

Pero, de repente, empiezan a aparecer datos en la periferia del incidente: Que si el cobrador es un conocido ultraderechista, amigo de otros conocidos ultras; que el agricultor leonés iba en las listas del PP al ayuntamiento, aunque no salió elegido y cuando pudo no quiso entrar —no se si saben qué significa en un municipio de estas características ir en unas listas— y en ese momento el campo se embarró de tal manera que las opiniones ya giraron a otros derroteros que ya nada tenían que ver con aquel tractorista justiciero que caía tan bien.

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