El de esta semana es un recorrido muy sencillo, con poco desnivel, pero con excelentes vistas a las llanuras y vegas del río Tuerto. La ruta es circular con algunos tramos comunes y puede hacerse en cualquiera de los dos sentidos, aunque se recomienda de la manera en la que se propone, aunque no se encuentra señalizada, pero en algún momento ha habido carteles, aunque al seguirlos no llevaban a lo que indicaban.
En el año 2022 se celebró el Geolodía leonés en las torcas de Barrientos, donde se explicaron las características geológicas de esta zona y se pueden encontrar el folleto del citado evento organizado por la Universidad de León y coordinado por la Sociedad Geológica de España que, si bien se refiere a Barrientos donde hay una cantidad mayor de torcas o cárcavas, en Nistal también se encuentran hermosas formaciones de este tipo lo que se puede comprobar en esta ruta. El folleto de aquel Geolodía se puede ver en este enlace: https://sge.usal.es/archivos_pdf/geolodia22/guias_geolodia22/gdia22guia_leon.pdf.

Desarrollo de la ruta
Se parte de la localidad de Nistal, desde donde existen dos posibilidades para cruzar la vía, por una parte, subir por el puente de la carretera y seguir hasta pasadas las naves y pasar la rotonda del cementerio, el primer camino que sale a continuación se va a seguir hacia la derecha, ascendiendo entre matorral y con vistas a la vega de Astorga hacia el Oeste y el encinar donde se encuentran las cárcavas, a la derecha. Se sigue por el pago de las Viñas para continuar hacia la zona de los Corrales de Arriba donde hay cortos tramos de subidas algo más empinadas, aunque muy pocos y se sube muy bien.
En una de esas cuestas se encuentra a la derecha una encina de buen porte que destaca entre el arbolado y que lleva por nombre «la Encinona», con una vista excelente hacia el paisaje de Nistal y los montes del Teleno.

Saliendo de nuevo al camino se continúa ascendiendo hasta llegar a las tres antenas de telefonía que se encuentran en la parte alta. Se gira hacia la derecha en dirección Este y en un momento determinado se sale hacia la parte Sur donde se encuentra una de las torcas, la Torca de la Peral, donde se debe tener cuidado y no acercarse a los bordes, ya que tiene unas caídas preocupantes.
Se trata de una de las cinco torcas existentes en Nistal, aunque es la más llamativa por sus formas. Cuentan los jóvenes de este lugar que de niños les gustaba bajar por los toboganes de las cárcavas y venían hasta aquí para jugar.

Por el borde de la torca hay un camino que se va a seguir por todo el perímetro en la altura. Al final se desciende por una senda hasta volver al camino y se sale después a otro camino en la zona más baja que se va a seguir hacia la izquierda en dirección Nordeste en tramos llaneando y en otros ascendiendo ligeramente. Desde ese último cruce de caminos se anda algo más de un kilómetro y medio y al final se llega a una campera limpia de vegetación donde se puede ver la muria llamada «Arca de las cuatro llaves» y es el punto donde es posible que en algún momento se unieran los ayuntamientos de San Justo, Valderrey, Villares y Villarejo de Órbigo, aunque en la actualidad no es así aunque el nombre lo podría sugerir. Lo cierto es que en ese punto confluyen cuatro caminos y un sendero.
Desde esta muria se sigue por el camino que va en dirección sudeste y en su primer desvío se gira a la derecha para volver a girar poco después a la izquierda continuando hacia el sureste y tras un giro a la derecha, hacia el suroeste.

Poco después de que converjan los caminos del Raso y éste que se ha seguido se toma un desvío hacia la derecha donde hay un cartel que dice «Torca de la Venta», aunque por mucho que se haya caminado no se ve esa torca. Sí en cambio se pasa por la zona de El Cillar, donde se han encontrado restos arqueológicos.
Tras una subida y un descenso se alcanza el camino por donde se anduvo a la ida en dirección contraria y en este momento se va a desviar a la izquierda siguiendo bajo las cárcavas la dirección suroeste durante casi dos kilómetros y medio de ligero descenso entre viñas muchas abandonadas, para llegar a las naves que se vieron a la ida al lado de la carretera, se cruza la carretera para entrar en la localidad de Nistal, pasando por debajo de las vías y girando a la izquierda por la localidad, pasando al lado de la iglesia para llegar al punto de inicio sin necesidad de subir al paso elevado que se siguió al comienzo de la ruta.
