Toño Montero: músico, fotógrafo y gran amigo

Por Vicente García y Ángel Lorenzana

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05/03/2026
 Actualizado a 05/03/2026
Toño Montero en los 70.
Toño Montero en los 70.

Nuestro amigo Toño se ha ido silenciosamente, casi sin enterarnos en uno de estos días de este invierno tan húmedo y lluvioso. El tiempo ha pasado y los recuerdos se agolpan en la memoria recuerdos de salidas al monte, las primeras, de fiestas en lugares extraños cuando no se usaban las discotecas todavía, de fotos y de música, esa música de grupos en los que participaste con otro grande de la escena leonesa como Alfredo Vidal, o Loli, con Olga, en ese grupo folk leonés llamado Barrio Húmedo. 

Pasado ese tiempo su vida se centró en varias facetas, entre ellas la fotografía. Hace pocos años, tras años en lugares diferentes retomamos nuestra amistado con varios eventos, hasta este sábado, cuando silenciosamente se fue. Junto con estas líneas aporto la reflexión de otro amigo, Ángel Lorenzana:


El trovador

Por unas circunstancias u otras, nuestros caminos se separaron un día, allá cuando teníamos una veintena de años. Pero no olvidé ni su nombre ni su cara. Ni su música. Fueron muchos ratos, buenos ratos siempre, los que nos fueron uniendo a través de amigos comunes, de acampadas en las montañas, de concursos y juegos, de amanecidas al son de la vieja ‘Canço de matinada’ o ‘Me`n vaig a peu’ de Serrat, de canciones como ‘El bandolero’ o ‘Campanades a mort’ de Lluis Llach. O los viejos y eternos romances como ‘La loba parda’ y ‘La molinera y el corregidor’. O las populares leonesas ‘A la luz del cigarro’ y ‘Toma que te doy’. Entre otras muchas. Muchísimas.

Una de romanos
Una de romanos.

Era un buen trovador en solitario, con su vieja guitarra como compañera. Después, vino su unión al grupo de folk leonés Barrio Húmedo, en donde hacía destacar también su voz y en donde, desde el estrado, presentando la canción ‘Toma que te doy’, preguntaba siempre por si yo estaba entre el público, que claro que estaba, para aclarar que las peras eran de Antimio, mi pueblo, y no tanto de León como dice la canción. Y encontramos canciones como ‘La peregrina’ o Joaquín Díaz nos prestó otras como ‘La Palmira’. El grupo también murió, como tantos otros.

Yo marché a las Asturies de Oviedo y él se quedó por estas tierras de las Asturias leonesas. Nuestros caminos se bifurcaron y se fueron separando, sin quererlo, sin enterarnos ninguno de los dos. A veces sabíamos el uno del otro por intermediarios y amigos comunes pero las circunstancias hicieron que no nos encontráramos.

Un amigo común, Vicente, el fotógrafo-poeta, me dijo un día, hace ahora tres años, que se había encontrado con él. Estaba yo invitando a Vicente a una fiesta en Astorga en la que había que vestirse de astures o de romanos. No lo dudé. Le dije que invitara a Toño Montero.

Y vino en ese verano de 2024. Y lo vestimos de bardo galo y rememoramos viejos tiempos como si ese tiempo no hubiera pasado, como si 50 años no hubieran pasado nunca. El año pasado volvió otra vez para disfrazarse de Astérix y pasar otra noche con nosotros.

Fueron momentos emocionantes. Y pensamos que este año volveríamos a vernos y así… para siempre. Pero no pudo ser. Un infarto se lo llevó y volvió a separarnos. Esta vez, de verdad y para siempre.

Pero, amigo Juan Antonio Montero Ayala, siempre quedarás con nosotros, con tus amigos de siempre.

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